Ya no espero que den las tres
en el reloj de mecánicas manecillas
que gusta de pender de la pared
y de verme mordiendo la arcilla.
Soy un poeta, de esos malos
de los que beben y fuman a solas
y se deshacen mientras los años
hallan refugio en blancas caracolas.
Ya no espero sino sobre el erizado vientre
el beso enamorado de la tibia muerte
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