marzo 12, 2016

Me duelen las manos

Como mirar la rosa más bella
enajenado en cada una de sus espinas
pensando en la gota de sangre
por la piel resbalando deliciosamente
leyendo una poesía terrible y perenne
siempre dada en arrabales y sus esquinas
donde la vida juega a los volados con la muerte.

Pretendo que me den las tres de la mañana
y su agudeza declararme el loco que soy
pretendo explotar ahora que estoy consciente
y hago un llamado al armaggedon
para hacer blanco en mi perdida alma.

Me duelen las manos a la altura del pecho
la gloria supuesta sobre mi cabeza
que alguien en mí burdamente predijo
me duelen los labios a mitad de la cama
el suelo de este amarillo subsuelo
y mis ganas terribles de estar contigo.

Mi gran desventaja ante el mundo
es que nunca ha querido los psiquiatras
diagnosticarme como un loco
y entonces escribo en páginas blancas
con mi negro eterno cargado de tabaco
y bebo demasiado aunque diga que poco.

Estoy mirando la rosa más bella
y la sangre sin embargo en mí se cuela.

marzo 10, 2016

Mis manos no mienten

Las manos no mienten
cuando son de un poeta de arrabales
que saben de la vida y la muerte.

Ese mismo podría ser mi epitafio
o mi tarjeta más certera de presentación
sin temor de caer en algún fallo.

Hay quien nace con el latir en ellas
con el pecho amordazado por dedos
escribientes del  polvo de una estrella.

Las manos no mienten, corazón
y menos las mías siendo poeta de los malos
cuando ocupas mi mente y mi razón.

Ese mismo podría ser mi motivo
para abrazarte por el talle de tu alma
y hacer de tu abrazo un tibio destino.

Hay quien pretende tu boca en su beso
siendo tipos cualquiera que nada saben
de hacerla sonreír entre malos versos.

Mis manos no mienten nunca
pregúntale a tu cintura por ello
y mucho menos frente a una musa.

Silencios al viento

Algunas veces tengo tanto que decir
que me abandona sin piedad la palabra
que me acompaña haciendo versos
y ahora mismo el viento sopla letanías
tiritando en las ventanas de un presente
reclamando ser mejor y por siempre terso.

Sé tanto de la vida a mis escasos años
que puedo darle valor al cobarde
y mantenerme sereno ante los daños
de vivir mientras mis manos arden.

Y soy aquel que ha sido el mejor
entre la fila inacabable de los peores
y soy el poeta que carece de sol.

Esta noche será insufrible
lo sé por el frío y por los diablos soplando
contra mi ventana de forma terrible
sin ganas de dormir embriagado.

marzo 09, 2016

Abrazando la almohada

Ya debo dormir
del mismo modo que lo haces tú
y acurrucarme abrazando la almohada
recién desnudo de manos que escriben
y del pecho que aún me sobrevive
esperando un agónico azul
y tus brazos trayéndome su calma
en ese abrazo que me impida morir.

Hay mil raíces creciendo en tu beso
y los contrarresto con mi abrazo certero.

Un mejor sol

La gente que me ha creído un cabrón
no sabe la clase de idiota que soy
y por ello duermo plácidamente tranquilo
sabiendo que he sido siempre yo mismo.

Después del sabor de tus labios
en esta boca resacosa y reseca
el pan se multiplica y los peces
aguardarán el milagro en una pecera.

Tú me sabes y mis labios contigo
esperan un mejor sol o una luna diestra
en la que pueda estar del todo contigo.

Pero ahora duermes
y yo sólo espero que despiertes
sonriendo de llevó al alba
y que me beses siempre con calma.

Las calles vistas por estos ojos

Las calles vistas por estos ojos
son hurañas y ciertamente pardas
añejas en el nácar cruel de la esencia
jóvenes en el modus vivendi arrebatado
encantadas sutilmente del desencanto
que enaltece el dolor de la ausencia.

El vicio, el crimen, las putas,
los mariguanos, el malvado proxeneta,
el sabio, las chicas que sólo quieren follar,
el borracho que vomita, la luna en lo alto,
los viajes en subterráneo, la aurora en carmín
y el beso cantado una caracola de mar.

Sabes bien que soy un tipo extraño,
que muy a menudo me duele más la vida
que todo el papeleo que implica la muerte,
que estos labios de papel hacen juego
con la fragilidad agreste de mis manos
y que hoy me has hecho un tipo con suerte.

Las calles vistas ahora mismo por mis ojos,
son jardines con abundantes verdes
brotando a borbotones certeros
en los que olvida la calle y su muerte.

marzo 07, 2016

Caminando sobrio y contigo

Francamente todo me duele
el alma
el pensamiento
los cojones
o alguna parte bajo el vientre
la luz de tus ojos
la ausencia de dios
y este camino empedrado
bajo mi pies siempre perenne.

Hoy te besé sin mayores caretas
y en tus labios un oasis me dio de beber
un poco de tu pecho sin tretas.

Sin embargo
todo me duele ahora mismo
el pecho, las manos, la garganta
el falo espesado en su nítido blanco
y un te quiero fuera de todo cinismo
en el que mi beso es azul y franco
y la esperanza de un copioso mañana
caminando sobrio y contigo.

Lunes ya y es de noche

Lunes ya
y es de noche
tengo un hambre de perro callejero
y a cambio de decentemente cenar
fumo mientras estoy bebiendo
y escucho la marcha lenta de los coches
y el gemido de la puta que no sabe amar.

Tengo un remolino de pétalos de rosa
y un amarillo pensar
bien acurrucado
entre la vida y el alba llegada en carmín
como un soplido
azotando mi tímida ventana
y tengo una mano
que late en la certeza
tengo este corazón
embriagádamente vil.

Hace un par de horas
escribí un poema
que ahora mismo se halla en la basura
por contradecirme en el pensamiento
hoy saludé a cortésmente a mis vecinos
y apagué la luz de la escalera desierta
en la que brillan mis propios sueños.

Es lunes ya
y es franca la noche
en que los cuervos de mí
poco a poco se alejan
extendiendo sus negras alas
ellos me saben un errado
y un voraz loco
un escritor con mediocres posibilidades
en este mundo de innumerables balas.

Y entonces
me llega del norte el frío
y la ausencia
y la falta de un par de caderas
en las que tranquilamente
y embriagado
en noches como ésta
mi pecho repose
sobre un par de pechos
que suavicen mi verso
desde este pequeño infierno
en el que el mundo jamás nota
mi mala testa.

Soy el nácar más profundo
sacado de un luna enajenada
reflejada en la sal de la mar
el ideal podrido de un mundo
que nada sabe de fieras caladas
a un cigarrillo que muere al amar.

Es lunes ya y estoy cansado
y sólo quiero dormir
después de una ronda de copas
con el sabor de tus labios.

Locura

Hay tantas formas de locura
diagnosticadas ya mismo por la ciencia
y me resulta realmente increíble
que el poeta siga siendo considerado
como un miserable artista y no un loco
versando sus demonios más terribles.

La tanatología es un concepto que vende
y sin embargo nada a nadie resuelve
Freud es el perdón a las fechorías sexuales
Pablov es la comprensión del animal
condicionado ante el bien y el mal
Lacan es la continuación al subconsciente
que nada sabe de las formas de la muerte.

El gurú habla de putas y de malos borrachos
de las formas del nahual encontrado
y el psiquiatra cura todo con valium.

El poeta es un pedazo de cabrón
un loco de las sociedades emancipado
el final de una tarde con sol
y un cigarrillo en el cenicero apagado.

¿Qué putas sabe la ciencia de ello
con toda su erudición de pacotilla
si en su más acorazado y vil intelecto
deja al poeta que estudia en la lejana orilla?

Hay tantas formas formas de locura
y la mía es la de aquel que de noche escribe
tan lejos de dios y de la ciencia como pueda
la del perdedor que se quita el oscuro saco
y brinda el sombrero que ya no tiene
ante la faena sin fármacos de lo que vive.

Pero no de las ganas

Quiero morirme de ebriedad
de cáncer en los pulmones
de mal de ojo.

Arrastrado por una ola de mar
o de poeta
o de loco.

De marginado.

O tal vez de mal de amores
de temblores en el alma
de un disparo de escopeta
pero nunca más de las ganas.

Quiero morirme de una trombosis
de un ataque certero al corazón
no de sífilis ni de SIDA ni de gonorrea
de un ataque de tos
o de una terrible y entintada psicosis
después de que leas mis malos poemas.

Quiero morirme ahora esperando el alba
pero nunca más de estas fieras ganas.

marzo 06, 2016

Capítulo I

En este capítulo aún en blanco
surge la promesa de una historia
en la que hay miles de caramelos
tratando de encontrarnos la boca.

Con ello esta noche me quedo
y metido en medio, tu recuerdo.

marzo 05, 2016

Le digo al trago

Que cada quién
sea capaz de cuidar
su ponzoñoso rabo
esa es
mi filosofía de vida actual
y lo será
supongo por un buen rato.

Estoy bebiendo a solas
en la mesa de la cocina
huracanando mis cabellos
y pienso en la alegría fatal
de la tristeza que da sonrisas
ante el eco de fieles caracolas.

Estoy francamente podrido
-le digo al trago que está conmigo-.

Sé de la muerte

Sé de la muerte
y de su horda de gusanos
especialistas en tragarse
primeramente las entrañas
de la terrible gente
que puso el alma en sus manos
intentando del todo aparearse
con el rojo más cruel del alba.

Debí optar por ser el asesino
y no el malvado y nocturno poeta
por ser el ladrón de guante blanco
o por la mentalidad del diestro proxeneta
contando billetes sobre un tapanco.

Sé bastante de la muerte
del arrabal que me cruza a diario
de la fineza metida dentro de lo corriente
y sé de ti y se de mí
y de nuestros inexplicables abrazos
superpuestos bajo nuestros vientres.

Sé de la locura de la sonrisa
que en nuestros pechos sin razón silba
y ensancha el latir del corazón
a pesar de la probabilidad de estar errados
mientras nos compartimos la risa
al hallarnos abrazados sin razón.

Un frío infernal

De pronto un frío infernal nos azota
tan terriblemente que incluso los perros
y las putas de la avenida por él tiemblan
mientras triste y mutuamente se miran
esperando que en las rosas no sequen
el pétalo que embauca tibia a la muerte.

Bien sé de éste presente que me hace viejo
de los dolores recientemente adquiridos
de la mortal resaca al despertar
después de una botella de ron dorado
de la salinidad premeditada de la mar
aferrándose con las uñas en mis trazos.

Pero hace un frío y el demonio ríe de pie
frente a mí que yazco en mi habitación
tan desnudo siempre y tan sin mujer
para encenderme de noche el sol.

Y se me abre entonces de lleno el pecho
y recurro como el alcohólico que soy
al trago que logre mi noche entibiar
mientras escribo una vileza que debería
-como hace todo el mundo-, callar
mientras le dice a dios "aquí estoy".

Pero yo no tengo dios ni parte en el mundo
y lo que tengo de sobremanera es el frío
de andar de noche desnudo y sin mujer
que mire escribir con facha de vagabundo
después de quitarme el disfraz diurno
de aquel que creen un hombre de bien.

Algunas noches será siempre preferible
cerrar ventanas y abrir en par las puertas
para tiritar fragante en la tenue esperanza
sin saber si hará después de ello más frío
o me besará la frente el pétalo de la certeza
y me abrazará haciéndome parte de su calma.

marzo 03, 2016

Para Orlando

Orlando se colgó del pescuezo
dentro de su adolescente habitación
y en su funeral el mundo entero
hablaba de toda una vida por delante
pero no sabían de la razón de la sinrazón
de tener a la muerte consigo cual talante.

Hace ya más de diez años de eso
pero recuerdo de ti la mansa sonrisa
y se me retuerce algo entre el pescuezo.

La vida es un instante en el que el mundo
jamás piensa ni pensará jamás
terminando para encontrarse muertos
esperando saber del mundo el qué dirán.

Fuiste un valiente y un cobarde de mierda
y eso es algo que siempre te agradeceré
hasta que por fin del todo aquí me pierda.

Descansa tu alma y tus ojos

Duermes tendida bajo la noche
y yo de alguna estúpida manera
me reconforto entre malos poemas
y el rugir al pasar de los coches
también sabes bien de la gran diferencia
entre aquello que creo y lo que espero
de la luz apagada por malvas carencias
y de mi raquítico abrazo siempre certero.

Juliette me mira ahora desconcertada
y sin embargo nada me dice ni pregunta
y yo tengo que salir a contemplar la luna.

Descansa tu alma y tus ojos mientras tanto
me serviré antes de dormir un trago.