noviembre 28, 2015

Entre las cortinas azules

Ha venido la noche a filtrarse cruel
entre las cortinas azules de mi ventana
y he tenido la da suerte de anidarla
aún cuando rozan el suelo mis pies
y puedo presumir de un alma humana.

No he sido más que un monstruo
empeñado en mirarse en otros ojos
con una forma distinta a lo cierto
y entonces extraño la curva en tu cadera
enmarcando tus labios en rojo.

Me ha llegado la noche muy joven
esa noche que pretendía grandeza
cuando apenas era un chico soñando
con anteponer el corazón a la cabeza.

noviembre 26, 2015

Mi último poema

Mi último poema
inevitablemente
hablará de la muerte
del nácar la pena
de nacer sin suerte.

Mi último poema hablará del amor
de la deuda que tengo con el banco
de mi hijo que venero cual mi dios
y lo escribiré desde un tapanco.

Mi último poema hablará de mi copa
de cómo es que duermo desnudo
del corazón y sin mayores ropas
que la razón haciéndome nudos.

Mi último poema te nombrará
como cada noche me nombra a mí
el oleaje bravío y la sal de mar.

Alejada de mí

Ella tiene a su favor la piel morena
y esos ojos que miran mis ojos
cuando contesta radiante mis palabras
sin vacilar ni morderse los labios
tiene a su favor sus veinte siete años
y no haberme dado nunca la espalda.

Algunas noches la miro y pienso
que es hermosa y pienso en su cabello
en la forma en que me da la mano
cuando me sabe jodido y borracho
y entonces la dejo ahí, quietecita
alejada de mí y de mis poemas malos.

Algunas veces he sido feliz

Hace ya tantos años
desde que me perdí
entre mis propias sombras
disueltas en torno a un vaso.

Me dijeron poeta y lo creí.

Ahora este verso cruel nombra
la verdad de no poder contra el destino
que me acaba en cada cigarrillo
por aniquilar el pecho y el latido
que es la extensión de mi mano a la copa.

Algunas veces he sido feliz.

Esta noche no y sin embargo
he venido a sentarme a mi propia tumba
para escribir un resumen de mis lunas
mientras bebo tranquilo un trago.

Hasta el culo de borracho

Yo soy  de aquellos especializados
en escribir su latido más certero
cuando están hasta el culo de borrachos
y siendo ésta noche así
vengo a decir un mísero te amo
que me carcome el alma y los huesos.

Quédate quieta

Quédate varada
una hora en el subterráneo
viaja tres cuartos de hora
después del trabajo parada
escuchando la respiración
de un mundo pensando en el otrora
y en los suelos ya marginados
mientras camina tranquilo el tren
con destino a la más pura desolación.

Quédate quieta y en silencio
esperando florecer todos los besos
que no me has dado
cuando tiritan de frío mis huesos
a la intemperie abandonados.

Supongo

Esta por demás decir que te extraño
que prefiero escuchar a José Alfredo
que la trompeta de Louis Armstrong
cuando escribo hasta la madre de pedo.

Estoy extrañamente de moda
las chicas me siguen de noche
cuando sólo quiero que me atropelle un coche
o terminar contigo en tu alcoba.

Pero nada de ello se puede
mientras marchita lo mejor de mí
bajo mi solitario y blanquecino vientre.

Está por demás decir que te amo
supongo.

Cómo lo certeros vagabundos

Media uno sesenta quizás
ojos grandes y casi negros
labios gruesos y rojos
su cadera en simetría con sus hombros
cinco o seis kilos de más
cabello lacio a mitad de la espalda
estudiada, buena lectora
buscando sonreír ante la nada
de lo que soy en este ahora.

La abracé fuertemente seis segundos
y después seguí mi andar errante
como lo hacen los certeros vagabundos.

noviembre 25, 2015

Frente a mí

Frente a mí hay un espejo
y en torno a él
corren furtivos los deseos
esquivando las manecillas
de un reloj rococó
empecinado a patearme los huevos.

He estado escribiendo a quemarropa
prosas, versos, ensayos
algunos autobiográficos cuentos
mientras el mundo me mira prendido
al cigarrillo y la desnudez de la copa.

En realidad todo esto ahora
no tiene mucha razón ni destino
sin embargo no puedo callar el corazón
que me ha tocado por intestino.

La vida es un cenicero
y todos en ella no somos más que colillas
extinguiendo su candor y sus sueños
contagiados de ajenas y pobres cenizas.

Frente al espejo me declaro
un perseguidor del despertar cristalino
que luce cada vez más lejano
cuando miro el reloj y aún escribo.

Un poema terrible

He escrito esta noche
un poema terrible
y después de escribirlo
al leerlo a solas
me ha calado el alma
como aquella vez
cuando mi primer chica dijo
ya no te quiero.

Lo reservaré para mí
para mis noches más solitarias
bebiendo un trago
y fumando un cigarrillo
frente al espejo.

La sal de la mar

Hay tanta gente que vale la pena
tantas chicas esperando dormir
en su almohada de siempre
abrazando a un tipo cualquiera
tantos sueños-caderas que perseguir
metido siempre en mi gris humareda.

Las chicas que no se saben princesas
piensan en el verde incivil del sapo
recibiéndolas en un tenue y febril abrazo.

Hay tanta gente que vale la pena
chicas y mujeres aún sin proxenetas
buscando un hombre en los treinta
para besarles completas las piernas.

Yo que soy sapo e incivil poeta
busco un tallle y un par de piernas que besar
cuando adherida al alma tengo una probeta
deseando dichosa la sal de la mar.

Las piernas de las manecillas

Cierta estabilidad hay en el punto
en el que las piernas de las manecillas
del reloj por el inicio más cruel se unen
al ritmo lentísimo de sensuales caderas
caminando por aceras laceradas por dios
emancipado del todo de credos y cruces.

Nunca he pecado por mentir
pues todo lo que he escrito
ha sido miserablemente cierto
y la espera del albor en ayunas
oscilando entre bajezas y grandezas
nacidas bajo mi propio sentimiento.

Ayer morí dos veces y resucité
con esta última vida de gato
naufragando en este futuro sin ti
que me adjuntaba junto a ti un después.

noviembre 24, 2015

Agradezco la bondad

Ella:

Veinticuatro años
y medias negras
soltera
cabello negro y corto
piel delicadamente morena.

Yo:

Flaco como perro de basurero
treinta años
alcohólico, fumador y mal poeta
separado, maravillado con mi hijo
lidiando con várices en las piernas.

No.

Sin embargo le agradezco la bondad
de querer adentrarse en mi espeso mar.

Conmigo el diablo

Algunas veces
no es que no quiera estar
simplemente es
que no estoy donde quiero
y en esas veces ronda sobre mí
una aparatosa nube rumbo al mar.

Miro tres estrellas azules
y ellas a mí me miran
saben de lo que hablo
del este latido perenne
palpitando en los rincones
en los que llora conmigo el diablo.

noviembre 23, 2015

Sangrando

Estoy sangrando
y apenas recién
viene cayendo la noche
sobre mis hombros
mi sangre es tenue
y es transparente
huele a licores
a humo de cigarrillos
a tinta negra escrita
en hojas blancas
nadie la ve brotar
de mis mansas manos
y sin embargo ahí está
deslizándose cuesta abajo
lamiendo mi ser con su beso
que sabe más que al amor
a la tierra mojada por la lluvia.

Estoy sangrando
y las paredes me cubren
de cal el pecho que traigo
tras la sombra arrastrando
mi sangre es una gota indivisible
machacada por una navaja
es agua pasada por la lumbre
y es un hervor claro e invisible.

Del abrazo nace el verso

Del abrazo nace el verso
y el latir de la tinta negra
nacen las ganas insolutas
de no morir en la hoguera
ardiendo entre las piernas
de la cercanía de las putas
que la noche en carmín me versan.

Del abrazo nace la ausencia
los kilos que abultan el ombligo
y estás terribles y hermosas ganas
de estar sobre tu vientre y contigo