mi mente aún más
y el corazón
me hace vomitar por las mañanas
lo cenado la noche anterior
porque mi vida es un caos
en la que el idealismo y la caracola de mar
me dictan veredictos de aparente razón
de una razón que amanece con lagañas
y las lagañas ofuscan la visión
y el alma cuando nacen en el pecho
y por ello son complicadas mis mañanas
porque es duro saberse triste del pecho
recién que el gallo canta
y la realidad propia me desencanta
con sus hojas rotas de helechos
que tristes mueren en matas
y es ahí donde la soledad me embarga.
Mi habitación es un caos civilizado
mi corazón también afortunadamente
pero mi alma no,
pues se reviste de pelo de gato enlutado
y rehuye al contacto de la gente
porque cree que la gente no tiene corazón.
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