mayo 16, 2026

Una ladilla

Por aquellos días, la vida laboral ya era insoportable para Lucrecio, cada lunes su jefa le traía malas noticias de su desempeño. Lucrecio bo creía nada de ello, pues sabía que era un líder y que casi todos lo seguían, pero Lucrecio sabía que ante todo lo bello, siempre existiría la envidia como un fatídico y real hecho.

Lucrecio permaneció estóico y febril
y la jefa le siguió trayendo armaggedones
hasta que en diciembre se acabó el abril 
y ella se metió en un traje sin riñones.

Cuando haces jefe a alguien joven
por pagar menos
tu compañía se vuelve más que genérica,
se vuelve un premonitorio desecho
que el cliente interpreta como depecho,.
y en la que tú caudal te degenera 
por no dejar que los sabios te troten;

La industria alimenticia
ahora mismo es una ladilla
en el vello de la gastronomía.

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