septiembre 28, 2014

Arde

Cerca del mar un viejo ronda
la catedral donde el pasado
a ojos entreabiertos arde.

Algunas noches me mira
y yo sin poder hacer más
le extiendo un calmo trago
y por sus ojos cansinos rezo
mientras espero el levante
y una voz que rece por mí.

Una ola recubre de sal
mi cuello y mis ganas
en la penumbra maldita
de mis ancianos sueños
en los que también
es mi pasado el que arde.

septiembre 25, 2014

Gris

El mundo es algo así
como una lengua macabra
un beso envenenado
el aliento de un vagabundo
que clama con ojos perdidos
por el tintinear de una moneda
sin que se le escuche una palabra.

La bola de las brujas extiende
un dictámen en el que cada uno
de nosotros, yace envilecido
a la sombra de un cadáver
cargando nuestros pechos enmohecidos.

Ella me amó
y yo la amé
como amo
a mi botella de ron
y pudiera pensarse
que es poca cosa
o irradiar funerales
entre pétalos de rosa
y caderas de putas
danzando en los bares
sin pudor y sin ropas.

He conocido millares de hombres
que pierden la razón por un coño
y he conocido mujeres que pierden
la dignidad si les hablan de matrimonio.

Y el mundo es algo así
sin reglas, sin dios
un despertar cada mañana
enfrentando un día gris.

Luz ambarina

Sólo una bombilla
y una pila de papeles
escritos sin luces
son los que aguardan
de noche
y por mí esperan.

Sé muy bien
que soy uno de esos tipos
que entre penumbras brillan
aunque aún
no haya aprendido a hacerlo
sé de las chicas que pretenden
quitarme un poco lo boracho
y un tanto de bellísimas quimeras
que siempre a mí vuelven.

Escribo y escribo borracho
en esta pequeña habitación
en la que fuma de mis cigarros
el diablo cuando dios
no tiene siquiera antecedente.

Mis libros, mis autores preferidos
mis  muertos, mis pasiones
aún brindan y estan conmigo
convidando soledades y abrigo
al fondo de mi vaso de cristal
y de este corazón de vidrio.

Ya es hora de apagar
esta luz ambarina.

¡Qué diablos!

En las entrañas de la noche
una espiral que huele a ron
es quien me lleva del brazo
donde se extingue la piedad
y comienza certero el lenguaje.

Ya luego empieza a arder
por doquier el fiero tabaco
los recuerdos ensimismados
y la falta incivil de una mujer.

Suelo beber del mismo vaso
y terminar
dando tumbos por el suelo.

No es nada grave -me repito-
simplemente ten las garras afiladas.

Y eso
es siempre lo que hago
en los andares
en los que se proclama
reina la muerte.

Ya vendrá el mañana y la resaca
el análisis de lo que he escrito
y el saber si salí del todo vivo
de mi verso, de la botella de ron
del cigarrillo y de su espesa tos
y de las entrañas de la noche.

Tan sólo quería decir
que te extraño
pero ha salido esto
¡Qué diablos!

Para los nervios

Un té de tila con licor anisado
se me ocurre para los nervios
y mirar tan sólo
como escurre el sol en lo alto.

O un amanecer en blanco
disuelto entre las flores del amor.

Contraste

Una pintura de Van Gogh
en la parada de autobús
una anciana en andadera
un anarquista de pelo punk
un oficinista vil y cualquiera
un estudiante despistado
soñando ya con monedas
y al fondo de la escena
un cabrón extraño como yo.

Sopla el viento

Sopla el viento en las afueras
de este cascarón sombrío.

No demasiada gente
escucha los crujidos
de la grisácea sombra
justo antes de romperse
ni se bebe la vida
en una habitación a solas
plagada de maullidos.

Sopla el viento en las afueras
de este cascarón podrido.

Así de simple

En estos tiempos
hay quien pide por la paz mundial
por las tripas de África
por que los blancos sacerdotes
no se conviertan en pederastas
por que los bancos
no etiqueten a los morosos
por que Forbes nos muestre
como pudientes y famosos.

Por que termine el hambre
la guerra o por que los gatos
no se ahorquen entre el estambre.

Yo sólo pido una buena mujer
que me mate después de que me lea.

Y ya después
el sueño eterno
y que sea
lo que dios quiera.

septiembre 23, 2014

Intento

Este es mi intento
por cambiar el mundo
y alumbra igual
que una vela apagada.

Ya ves, flores del mal
regadas en los rincones
versos en botellas
como fetos sin conciencia
de que jamás naceran
colillas de cigarros -tantas-
tos por la mañana
sudores fríos por las noches
cuentos vilmente contados
mirando al fondo de la barranca.

Es mi propia batalla
y estoy un poco borracho
intentando
siempre intentado
seguir de pie
y escribir
en esta habitación
a solas
sobre la voz callada
y sobre la carne
bajo los pechos
de una mujer
que comprenda
mis intentos
por cambiar el mundo
a pesar de tanta mierda
y de rodar sin rumbo.

Ganancia

Supongo que lo habrás notado
mientras muy posiblemente
desgajas tus propias sombras
y te bebes la escasa gloria
petrificada en tu cabeza.

Directamente del grifo, el agua
corre y se desbanda por doquier.

Incluso
bajando una palanca
la mierda fluye
y tal afirmación esta noche
para mí es una ganancia.

septiembre 22, 2014

Desde entonces

Desde que charlo
de noche a solas
desde que la bombilla
de mi habitación no alumbra
desde el otoño reciente
desde la misma encorvada postura
en la caigo sentado en esta silla.

Desde que muero en la ventana
con la piel erizada de mi vientre
desde que tu fantasma camina
en mis andares
desde el rayo de luna que repta
bebiendo a la memoria del siempre
desde que sólo soy
primera persona del singular
sorteando perros y sucios arrabales.

Desde que mis pulmones
le empiezan a  temer al cancer
desde que mi colchón
cada noche me vomita
desde que no tengo
y desde luego
tú me tienes
ardiendo entre mis propios fuegos
desde que empaño los cristales
de mis ojos tristemente pardos
desde que nunca es dulce mi calma.

Desde entonces
he dejado de esperar
febril
el alba.

Ahí estaba yo

Ahí estaba yo
y dos cipreses
levantaban lentamente
mis pasos tras de sí.

Pude escuchar, a lo lejos
que el viento reía
mientras silbaba
una canción de amor
y también
de inquebrantable herejía.

Incluso el desencanto
algunas noches duerme
sobre el diván serpenteante
de una reciente alegría
y le da un portazo
en las narices a la muerte.

septiembre 20, 2014

Ciertas noches

Ciertas noches llegando a casa
ultimado por la bebida
por el trabajo de diario
por los intereses del banco
por andar meando amapolas
a media noche y a solas
me declaro un derrotado.

La gente no tiene conciencia
de lo trascendente y es bueno
si la tuvieran repentinamente
ya se hubieran matado.

Estamos acabados.

Como género, como especie
y nuestro futuro será un legado
de ratones tragados por serpientes.

Y entre los muertos
hallamos siempre una pizca
de melancólica gloria
como un pañuelo impermeable
de lágrimas que nunca saben
por qué las hemos llorado
o peor aún
como una arruga surcando la cara
del destino que pretendemos moldeable.

No se a ciencia cierta
sólo sé
que estoy bebiendo
y que estoy cansado.

Tengo un poco que ofrecer

Aún tengo un poco que ofrecer
mientras camino del brazo
de las sombras por la avenida
a media noche, buscando
ya cansado un auto de alquiler.

Una chica me ha invitado a salir
tomar una copa, charlar acaso
y es una chica linda, muy joven
quizás doscientos años menor
y he tajantemente aceptado.

La única similitud
entre ella y yo
es que los dos respiramos
y tal vez
que la suma de ambos
resulte en un dos.

Aún tengo un poco que ofrecer
un poco más de lo provisto
y espero que lo comprenda
cuando me espere una hora
y termine bebiendo sola.

Ojalá sepa que lo siento...

septiembre 19, 2014

Llena eres de gracia (A María Alvarado)

María sigue siendo néctar carmesí
lucero febril a pesar de la distancia
de los terribles años
de las luces que no son las mismas
del amor, de las sombras
de las charlas nocturnas
mantenidas con un viejo gato.

Ella pinta, graba, escribe
y nada logra opacar sus ojos.

Yo no pretendo tal manufactura
ni dejar de dar de noche tumbos
sino su irremediable levedad
y volver donde mis pardos ojos
hallaron un próspero futuro.

Ella es, no se decirlo siquiera
mi ángel de la guarda
armado con un fuete de proxeneta
mi parámetro contemporáneo
y aquel verso que del poema
ha de quedar inverosímilmente fuera.

Llena eres de gracia María
y en mis andares a tientas
mi abrazo más célebre
es sólo lo que contigo podría.

septiembre 18, 2014

Los niños juegan con cuchillas

Los niños juegan con cuchillas
mientras sus madres parlotean
acerca de novelas de mercado,
sus padres vacilan entre las copas
los viernes por la noche
y las chicas que arden ante un trago.

Los niños juegan con cuchillas
mientras en el televisor la muerte
les enseña a hacer flores amarillas.

Alguna vez también fui niño
sólo que yo bailaba con ella
mientras miraba al norte
y cambiaba las cuchillas por estrellas
pero, claro
eran otros tiempos.

Me pregunto ahora
si habrá sido una mala elección.