Salgo de mí algunas veces
convivo un rato con el mundo
sonrío sin ganas siquiera de sonreír
me guardo el alma de vagabundo.
La gente ha olvidado
supongo
o ha querido olvidar
la sangre que nos cubrió
al salir de entre vísceras
que al nacer
el primer y verdadero anhelo del ser
es morir
pero eso nadie te lo dice
porque nadie lo recuerda
y desde ahí estamos jodidos
o al menos nos maldice
si somos conscientes
de esta mala treta.
Yo estoy al tanto
de lo que fui y lo que soy
de lo que seré no
porque me importa poco
una vez conocido el espanto
de mi rayo de sol.
Pero yo soy yo
y la gente es la gente
y ellos aún miran lejana la muerte.
Salgo de mí
me disfrazo de hombre de bien
para poder comer y beber
para evitar el fin a costa de un escopetazo
que me vuelen los sesos
para saberme un muerto entre los vivos
que a mí me parecen muertos.
Nacimos entre sangre
hinchados y lloriqueando
ante la primer nalgada de la vida
pero la gente lo ha olvidado.