la mayoría de las veces
siempre doy los buenos dias
a apesar de saberme de frente al paredón.
Sabes, la sonrisa nadie me la quitará
ni aquellos momentos en los que río
y me escapo por instantes de la muerte
pues está sonrisa es mía
y nadie me la arrebatará.
Estoy llorando por dentro
y justo ahora llueve
porque aún el amor me mueve
y la poesía me inyecta desde su seno.
He sabido dormir desnudo del alma
desde la adolescencia presuntuosa
pero jamás aprendí a vestir mi boca
pues la mentira nunca ha sido azarosa.
Pretendo irme antes
de que me amarren a un árbol¹
me duelen mis ideas, mi cuerpo
y el alma se me está despidiendo
ya sin fe, sin salud, sin un cargo
y sin saber qué es el verdadero arte.
Me enterrarán con mis gusanos
pues no creo que pueda ser cremado
y volveré a nacer
algún día
esperando por fin florecer.