septiembre 18, 2014

Los niños juegan con cuchillas

Los niños juegan con cuchillas
mientras sus madres parlotean
acerca de novelas de mercado,
sus padres vacilan entre las copas
los viernes por la noche
y las chicas que arden ante un trago.

Los niños juegan con cuchillas
mientras en el televisor la muerte
les enseña a hacer flores amarillas.

Alguna vez también fui niño
sólo que yo bailaba con ella
mientras miraba al norte
y cambiaba las cuchillas por estrellas
pero, claro
eran otros tiempos.

Me pregunto ahora
si habrá sido una mala elección.

Mis zapatos

Aún
no son tan viejos mis zapatos
los cepillo cada noche
y me sonríen callados
por que todavía confían
la resurrexión del lustre.

Así debe ser con el hombre:
una palmada en el hombro
para seguir por un rato más
irremediablemente brillando.

O al menos, intentando brillar.

Minoría

Hay quien aún cree
que la vida es tan facil
como sentarse en el retrete
y dejar que la mierda fluya,
pero lq mayoría de ellos
son demasiado chicos
o demasiado idiotas.

Aún hay tanta gente idiota:
soñadores
adolescentes con granos
detestables poetas
putas que visten de blanco
fanáticos religiosos
chicos con vocación de proxeneta.

Sin embargo
y pese a todo
mucho me temo
que por ellos
gire el mundo.

De nuestros huesos rosas

Normalmente
me gusta andar
cabizbajo y sumido
en mis propios pensamientos.

De vez en cuando
echo una mirada al frente
al cielo, a la chica
que pasa a mi lado.

Otras veces vuelvo atrás
solo para mirar
aquello que otrora aconteció
y ahora no es más
que un triste campo devastado.

Enciendo un cigarrillo
parpadeo, pienso un poco
y tan sólo sigo mi camino.

Algún día todos yaceremos
en un triste campo devastado
esperando ver nacer
de nuestros huesos rosas.

septiembre 16, 2014

Me lastima

Bien, de nuevo sólo
sorteando una vez más
olas de pobredumbre
y dolores recientes
que saben a antaño.

Me lastima un poco la luz
y otro poco el mismo diablo
que arremete contra mí
en los nocturnos andares
sin una cruz ni tus caderas.

Me lastima todo aquello
que pudo ser y nunca cuajó
tus besos, tu boca, tus manos
y un futuro que pretendía
hacer de ti mi verso más bello.

Bien, de nuevo sólo
volviendo a empezar.

Aquí debo quedarme

La bombilla alumbrando
una habitación fría y rojiza
guareciendo un pecho
tan mal encausado al amor
que ama con garras afiladas
entre recuerdos cenicientos.

Este debe ser el último poema
que te escribo entre las fauces
de un demonio que me cercena
y conmigo no hace las paces.

Aquí debo quedarme
con mis fieros amaneceres
con mi voz queda
con mis cuadernos y mi tinta
con mi variedad de licores
con mi mochila al hombro
con mi juventud casi extinta
con mi verso, con mis ganas
con mi azul estrella
con mis dolores, con mis sudores
con todavía un millar de te amos
partiéndome el pecho y las alas.

Aquí debo quedarme
con mi ausencia de ti
y después las manos callarme.

Nunca he sido bueno
como lo pretendían mis padres
ni logré sus propios sueños
en los que me alcanzaba la grandeza
de los que no tienen ya sueños.

Y es entonces cuando la frase
"Aquí debo quedarme"
me suena tan real y tan certera.

Aquí debo quedarme amor
aquí, con todas mis cosas
en este soliloquio sin ti.

Tango

Normalmente
suelo estar embriagado
para sacar a bailar a la muerte
y aún no entiendo por qué
la música que suena
en esa amorosa imagén
resulta un delicioso tango.

Disculpadme entonces
un bandoneón ya suena
y mi dama más letal espera.

Me desvelo a menudo

Afuera la vida es dura
la gente con educación
conduce melancólicos taxis
el carnicero come verduras
las putas se mueren de amor.

Dentro me lío con el espejo
los demonios juegan al poker
mientras apuestan mis huesos
me desvelo a menudo y escribo
o bebo y de repente me develo
con esa gris condición de las putas.

Retrato de la parada del autobús

Un par de empolvados obreros
volviendo cansados a casa,
una pareja -ella embarazada-,
una mujer de edad avanzada
con unos descomunales senos.

Un perro ladrando a lo lejos
y la tarde casi anocheciendo.

Nunca llegó el autobús
y poco a poco
todos se fueron yendo.

Algunas veces es mejor andar.

Ausencias totales

No hay mucho
un armario, una cama
un espejo
un par de guitarras
media docena de cuadernos
dos plumas de tinta negra
y diario de por la mañana.

No hay mucho por aquí, corazón
versos malos, dulces licores
y un par de ausencias totales:
la tiernamente tuya y la de dios.

septiembre 15, 2014

Me suena un poco triste

Siete colillas de cigarro
alojadas en el cenicero
decenas de latas vacías
al fondo deplorable del cesto
mientras en ti pienso.

Soy un enfermo, lo sé
de amor
de cólera
de ausencia
de distancia
de bebidas a media noche
de soledad
de imposibilitadas letras.

Soy un enfermo pretendiente
del exceso y del derroche.

Y cuando callan las sombras
me tumbo en mis retazos de gracia
y duermo
o muero por un rato
o pongo a hervir
en una cacerola el alma.

Pero incluso el gris mendicante
tiene o tendrá una oportunidad
como la luna tiene al levante.

Yo ya no bajo la guardia
mientras espero que me conecten
un gancho en los riñones
como tampoco llegada el alba
merodeo por los rincones
tratando de impactar mis versos.

Me suena un poco triste
decir que ya no te espero
y sin embargo es verdadero.

Pero estoy enfermo y lo sé
de carencia
de taladrados egos
de pasiones inmundas
de calles desiertas a oscuras
y un tanto de ti
amor.

Apaga la luz antes de dormir
y contemplemos
otras posibilidades.

septiembre 13, 2014

Mientras tanto

Algún día haré algo productivo
socialmente hablando, digo
venderé galletas a lo Boy Scout
donaré a mis riñones a la ciencia
liberaré a las putas de los bares
o no sé, le hallaré una función
trascendente al ombligo.

Y mientras eso ocurre
tan sólo versos escribo.

septiembre 11, 2014

Vente conmigo

Puede ser que el último gusano
encuentre aún rentables mis huesos
aunque puede ser que no.

Siempre he pretendido
ser alguien grande, sólo eso
a pesar de noches como esta
en las que escribo mis arpones
que no han hallado las venas
y resulta tanta la confianza
de la gente que me conoce
que no les puedo decir
un "adios para siempre"
pues mi delito no alcanzaría fianza.

La mayor parte del tiempo
no encuentran viento próspero
mis tenues y lisiadas alas
ni me vierto en tus labios
-¡Dios, que daría yo por ellos!-
y mi locura a destiempo
es quien del talle certera te abraza
sin grandeza y sin futuro aparente
pero con la consigna de algo bello.

Yo no puedo describir la belleza
mi limitada educación no da más
y mis autores se han dado febriles
entre calles de terrible maleza
pero un día llegaste con tu beso
a darme clases intensivas de ella.

Mentiría terriblemente si dijera
que no me muero despacito
cuando no me llamas siquiera
y no es mi deber ni mi talante mentir
como mis ganas son sin ti.

Algunas veces me cuesta demasiado
lograr aterrizar el sentimiento
si no he al menos un par bebido
para desprenderme de mis gusanos.

Vente conmigo
Amor,
o yo me voy contigo
que estando juntos
me da lo mismo
por que hallaré el sol.

Ecos

Como una extraña diablura
recien hecha, tras mis pasos
viene y después se va el eco
se pierde entre las colinas
donde la voz cansada duerme
y cuando le olvido, vuelve
pero ya no es mi voz siquiera
ni el taladrar de mi pecho
es un monstruo regurgitado
de la traquea de una quimera.

Me asusto entonces, ciertamente
y sin poder ver más, me bebo
la noche tratando de olvidar
la réplica de pobredumbre
reflejada audible en el espejo.

Un tintinear de campanas
me azota cruel esta noche el alma.

Procesión

Un cadaver circula por la avenida
donde los álamos envuelven
la tarde y entre ellos refulgen al sol
decenas de caras amarillas.

Algo de alegre tiene la muerte
cuando se sabe de imposibilidades
y de procesiones de pacotilla.

Todo el mundo guarda
un espeso y atormentante luto
y nadie llora por saberse sin alma.

Yo tampoco.

Gurú

"Se venden sueños"
y anuncia
un número telefónico.
Justo debajo del letrero
siempre una horda de borrachos.

Eso es lo malo de los borrachos
que pernoctan en las aceras
embriagan también sus sueños.

Yo ya vendí los míos
para adquirir algunos mejores
en los que sea capaz
de poner un letrero
fuera de casa en el que anuncie:
"Se venden sueños".

A Rodolfo Sandoval.