noviembre 15, 2015

Extraña y fría noche

Puedo partir esta noche
desde la elucubración aquella
que cuando niño me hicieron saber
acerca de que uno tiene lo que merece
o dicho en viceversa
no importa en realidad el orden
sino la altitud del ego propio
para ser capaz de merecer.

De regreso a casa en el subterráneo
vi a un borracho vomitando espesamente
sobre el anden que lleva a la salida
-¡Dios!
pensé para mi mismo
al tiempo que miraba granos de elote
salir velozmente de su boca.

Supongo que este tipo no ha merecido
la cena de esta fría y extraña noche.

Ayer soñé

Ayer soñé con un ave
que cantaba canciones de invierno
y desperté aterrado
pero volví a dormir.

Soñé después con Bugs Bunny
sentado junto mí bebiendo un trago
y en esa ensoñación
yo era una caricatura con arrugas
y cuerpo largo y delgaducho
bebiendo coca cola con ron.

Esto me lleva a pensar que los sueños
sólo son la locura inmediata del loco
que sueña entre terribles claroscuros
que le alivien la vida un poco.

Te lo quería decir

La gente que me rodea
tiene una idea demasiado buena de mí
y no tienes idea
de cuanto ello me jode
naufragando entre tonos carmín.

Quizás no importe nada
pero te lo quería decir.

Estoy esperando

Puedo ser más cruel
a plena luz del día
que cuando me llena de besos
el rojo vil de la aurora
cuando el disfraz de hombre de bien
me maquilla la voz y las ganas
cuando el mundo viene y me abraza
sin saberme en mis nocturnas horas.

Despierto cada mañana erecto
aún
y con unas ganas terribles de follar
y he sido y soy el más hijo de puta
con las chicas que me pretenden
de una manera meramente coital.

Estoy esperando el beso de la muerte.

noviembre 14, 2015

Tranquilamente sonrío

Tengo apenas unas monedas
en mi bolsillo izquierdo del pantalón
miro en la despensa
y solo tengo dos latas de atún
media botella de ron, coca cola
tres estrellas de papel azules
prendidas al recuerdo de un beso
una muerte que llora sus penas
y la voz cantante de las caracolas.

¿No se por qué putas
mientras bebo ron con coca cola
tranquilamente sonrío?

Yo sólo quiero que sonrías

Yo no quiero
que seas como yo soy
que disfraces tus miedos
entre letras carmesí
que difuminen el sol
y terminen por embriagar tus sueños.

No quiero que seas la estrella
de tus días en la vida
por que la estrella no brilla
si no tiene ojos cual reflectores
por que la vida no es bella
sin que la muerte te pise los talones.

Yo quiero sólo que sonrías
como lo hacen los estúpidos
los que nunca trascienden
y sin embargo vivamente sonríen
entre el trajín grisáceo de diario
totalmente ausentes de la muerte.

A quemarropa

La luz blanquecina de mi habitación
no logra apagar el rojo de las paredes
ni cohabitar con mi alma endiablada
y cansada de esquivar a diario muertos
por las calles que desconocen el sol
y por las cuales dios nunca pasa.

Hace tiempo que recogí de la vida mis redes
por que soy demasiado firme en mis sueños
hace tiempo que no frecuento los bares
ni escribo sobre las putas curando males.

No hay más cruento problema en la vida
que el saberse autónomo y ciertamente sólo
metido de noche en una habitación rojiza
amando la ausencia como un loco.

Cinco chicas a la mano
queriendo conmigo follar
y yo que sólo quiero belleza
para poderla a quemarropa amar.

Este rotundo ahora

Tengo más de media hora
frente a una terrible hoja en blanco
en la mano diestra un cierto trago
y en la izquierda un cigarrillo
que se consume tibio en mi boca.

Revuelvo mis cabellos.

-Anda, gato, hazlo pronto- me digo
y miro a mi alrededor y me pregunto
¿En dónde putas está noche lo bello?

Incluso me reviso el ombligo
busco en las burbujas de mi vaso
entre los pétalos moribundos de la rosa
en el gris de la ceniza del cigarrillo.

Algunas noches es más cruel
que el pasado este rotundo ahora.

noviembre 13, 2015

No pienso en recurrir al papel

Esta noche no pienso
en recurrir al papel y a la tinta
pues mis sueños se trazan
más fieramente
en los relatos cortos
que escribo cuando el alma
se me viene en forma de prosa
y trae hasta aquí desiertas
miles y miles de blancas mariposas.

Esta noche sólo pretendo dormir
después de algunos malos poemas
que me permitan solitario seguir
maquillando entre letras mis penas
para poder de noche sobrevivir
prendido del todo a un alma ajena.

Esta noche estudio mis posibilidades
las caderas que por mi tiemblan
sin saberme embriagado y escribiendo
esperando eyacular en mítico Hades.

noviembre 12, 2015

Blancos y embriagados sueños

Él mide uno cincuenta
es moreno hasta el tuétano
y un afable caballero
que da las buenas noches
a todo aquel que se encuentra
vagando de noche entre sueños.

Hace doce años me follé a su hija
o quizás sea mejor decir que ella
me folló a mí después de una borrachera
en el cuarto de la que era mi novia
en ese entonces
-mi novia estaba perdida de borracha-
y ella se me montó cierta en en falo
y yo la besé como a una cualquiera.

Ahora que me da las buenas noches
y me dice caballero
no puedo dejar de recordar
las caderas de su hija brindándole
un blanco y embriagado sueño

De la luz a las penumbras

Voy de la luz a las penumbras
llevo mi chaqueta de mil batallas
cuando salgo a caminar por las calles
mientras la gente decente duerme
de noche
y los borrachos y los adictos a la piedra
me miran pasar como si fueran gatos
expectantes de mi andar y del paso
de los coches.

Todo es normal a estas horas
desde que cerraron el bar de la esquina
y ya no hay putas empuñando falos
de cabrones hasta el culo de borrachos
o tristísimas botellas de tequila.

Salgo de noche a las calles
después de un par de tragos
para tomar el fresco y caminar.

Algunas veces
encuentro perros muertos en mi camino
o tipos que se inyectan ácidos
ocasionalmente
alguna pareja de jóvenes follando
cuando voy de la luz a las penumbras
de la calle y de la noche cual hogar
de todo aquel que espera la muerte.

Quizás fue un lindo sueño

Ayer escribí un relato corto
muy bueno
hablaba de una señora
de piernas peludas
y extremadamente regordetas.

También escribí dos poemas
que no valen mucho la pena
le di mi número telefónico
a una chica esperando que nunca llame
bebí media botella de ron
y un par de oscuras cervezas.

Ayer vi dos peleas en el subterráneo
fumé veintitrés deliciosos cigarros
y dormí metido en un torbellino ciclónico.

Estoy tratando de acordarme
del por qué atribuí como bueno
la historia de aquel relato corto.

Quizás fue un lindo sueño.

Y estúpidamente sonrío

Se precisa éxito
de alguna manera en la vida
conducir un buen auto
tener una buena mujer
críos jugando por el jardín
una casa limpia y grande
algunos diplomas en la pared
la cara siempre bien afeitada
camisas claras y oscuros trajes.

Se precisa una nómina descomunal
vacaciones en las Bahamas
putas recién expuestas en el aparador
cerrar negocios entre vinos de Burdeos
vuelos y viandas de primera clase
hijos regados en casas chicas
y ostentar en la muñeca un fino reloj.

Se precisa éxito
de alguna manera en la vida
llegar a casa hasta el culo de borracho
sin mujer
sin auto
sin pisar la mierda en algún jardín
sin la casa propia mientras todo arde
sin diplomas más que poemas en red
la cara empezando a verse arrugada
vivo aún y sin pasar del todo hambre.

Algunas veces me digo:
Gato, esto es tener éxito.
Y estúpidamente sonrío.

He llegado

He llegado a tientas a mi habitación
después de medio litro de alcohol
un cuento real y dos poemas con sal
que han venido a darme una patada
cierta y duramente dada por detrás.

La mayoría me ve como Don Chingón
la minoría que es la que me importa
me ve como un borracho sin dios.

He llegado completo y huraño
a dormir
sin las brasas de tu abrazo
y otra vez sin ti
pero he llegado.

noviembre 11, 2015

Mejoría

Treinta y siete minutos llevo aquí sentado
en el suelo del anden donde los trenes
vomitan y vuelven a tragarse a la gente
mi traje negro, mi corbata ya en la mano
los Beatles cantando "Can't buy me love"
mientras ya se ocultó del todo el sol.

Estoy aquí sentado en el piso del andén
y he presenciado dos peleas a golpes
al menos esto va mejor que ayer
-pienso.

Mucho me gusta estar ebrio

Bien sabes, de las noches apagadas
en las que se han volado los sesos
algunos millares de azules estrellas
de la mancha carmesí en las paredes
enmarcando la sombra difuminada
de lo que somos y lo que pudimos ser.

Mucho me gusta estar ebrio
lo sabes también de sobra
hacerme de pluma y papel
para escribir arrabaleros cuentos
o para latir entre terribles versos
que en cada espacio sin más te nombran
como el beso que no haya nunca tus pies
ni tu abrazo de nocturna caracola.

Bien sabes, de mi amor y de mi beso
tú, que me sabes con el costillar podrido
latiendo por los senderos donde aún cabe
el abrazo que se promulga eterno
por todos aquellos grises vividos
rezando antes de dormir un salve.

Hay noches apagadas del mundo
en las que duermo embriagado
y otras miles en las que soy el vagabundo
siendo de tu pecho un desterrado.