noviembre 11, 2015

Ahora

Mi ex mujer medía uno cuarenta y ocho
y en sus senos cabalgaron mis sueños
por una década sin saberme un loco
que pudo atarse a otro par de pechos.

Ella salió con un ex soldado y boxeador
de pelo sardo y de mente analfabeta
que le pintó de azul el rayo de sol.

Mi ex mujer se cansó de tener un poeta
besándole cuando dormía los pies
por creer que se merecía un proxeneta
para el día en que llegara el después.

Ahora ella me extraña y yo sigo mi verso
apalabrado con el amor que me falta
como todo cabrón que no tiene sexo
y la pasión prendida a su cama.

Mis cortinas azules

Mis cortinas azules impiden el paso
de la luz que vomita la mañana
y muy a menudo salgo corriendo
cuando el reloj me dice que ya es tarde
para este mundo en el que la gente
muere estúpidamente al ir viviendo.

Hoy cené un par de piernas de pollo
arroz blanco y ate con queso con hojaldre
me despedí de beso de una chica
de la cual ahora mismo
no recuerdo su nombre
pero sí su uno setenta de estatura
las piernas de pollo en salsa de pomodoro
las piernas de ella una linda locura.

Mis cortinas azules mañana temprano
me harán la maldad de no filtrar
enteramente la luz de la mañana
y yo ahora con un trago en la mano
no podré a la hora deseada despertar.

noviembre 10, 2015

Mi caligrafía ha mejorado

Mi caligrafía ha mejorado
cuando escribo borracho
mis poemas son malísimos
y sin embargo no son tan malos
para soportar este cielo ríspido.

Siguen viniendo nocturnas sombras
hasta aquí con sus alas de colores
cuando más que versos hago prosas
y me amanece sin siquiera la aurora
despertando de mí mis tenues flores.

Hace mucho que no voy a los bares
en los que bebía sin tener mayor sed
que la terminar fieramente un alguien
desatascándose de de su propia red.

He escrito siete cuentos de arrabales
he revisado sus puntos y sus acentos
sus comas, sus puntos suspensivos
y en este proceso revolotean mariposas
en torno a mi soledad y mi espeso trago
sigo atado a mi papel de ser distinto.

Mi caligrafía ha mejorado
para ser un tremendo borracho.

Tranquila en el rincón

Tranquila en rincón
reposa Juliette el corazón
en su piel hay polvo y olvido
y nadie sabe que ha llorado
sin mi cantar quedito
y la pasión de estas manos.

Siempre habrán noches

Siempre habrán noches para extrañar
todo aquello que pudo ser
y que terminó siendo un recuerdo
traído hasta aquí por las olas del mar.

Siempre habrán noches
buscando una vela
para poderte abrazar.

Tal vez estoy disuelto en la letra

Tal vez estoy en el punto más crítico
en el que se ha estacionado mi vida
mujeres por aquí y por allá rondando
mis huesos y mis besos raquíticos
mi alcoholismo cual razón preconcebida
y mis formas sucias de escribir te amo.

Tal vez estoy disuelto en la letra
que me florea un poco
en la ebriedad del pecho
en la floresta en plena época de guerra
y en el lugar donde sonríen los locos
que cuentan con un destino deshecho.

Soy el poeta enajenado

Soy una pila inmersa en el desperdicio
de porquería que el mundo no quiere ver
un destello en la más negra oscuridad
soy un sol buscando copular con la luna
y el maullar de un gato triste y envilecido
por la noche y por las olas de mar
por la ausencia y por mis variados vicios
que por la boca me tiran blanca espuma.

Sin embargo, soy el poeta enajenado
de la belleza que hasta mi viene
desde las calles y hasta el vientre
abriendo mi pecho azul y trasnochado.

Soy el mismo que se sienta en el camellón
mientras la gente que no me sabe
repara por la salida agreste del sol.

noviembre 09, 2015

Brindando por quien vuelve

Lunes diez de la noche
el último autobús esperó
que terminará mi cigarrillo
antes de echar a andar
y poner rumbo al destino.

Hay gente que se va
gente que vuelve
gente que siempre flota
y hay quien se retuerce
cuando las olas del mar
regresan a la gente
por las que uno se toma una copa.

Las luces se van apagando
siendo las once cuarenta pm
y no entonces mi letra ni mi trago
brindando por quien vuelve.

El gran problema

El gran problema de estos tiempos
con la gente que habita el mundo
es dejar que la muerte actúe precisa
sin importar los minutos ni los segundos
cargando para nosotros bocanadas de risa.

La chica de los brazos peludos

Hoy por la mañana
volví a coincidir en el subterráneo
con la chica de los brazos peludos
y las gafas hipster de pasta.

Me dijo "Hola"
y yo contesté lo mismo.

Hice un cuento sobre ella
y sobre sus brazos peludos
hace unos días.

Quizás lo sepa
y quiera cobrarme regalías.

noviembre 08, 2015

La mayoría de las noches

La mayoría de las noches
me importa una mierda
todo aquel asunto del mundo
el estado islámico
Siria y sus miles de refugiados
si se cagó encima el vagabundo
el alza del euro o del dólar
la desgracia que vivirá el que pierda
a su mujer o su quincena en los volados
si fue mejor Beethoven que Mozart
si tienes los pezones cafés o rosados.

La mayoría de las noches busco asiento
en este banco que encasilla el siempre
dando tumbos entre letras y tragos
mientras la gente que no me conoce
me concibe cómo un feroz tigre
y los que me conocen me piensan triste
y haciendo inventario de los estragos
cuando nadie en realidad sabe
que lo único que me falta es tu vientre
para escribir mi sentir profundamente simple.

La mayoría de las noches
busco irremediablemente un trago
para no gritar a los cuatros vientos
que te necesito y que te amo
cuando solo me importa ser certero.

¡Vaya mierda!

A sus treinta
el cuerpo aún le sonríe
los chicos la miran
cuando compra en el mercado
y en sus caderas el diablo se ríe
de los cuentos que les cuenta
sobre sus virginales labios.

A sus treinta
me viene a contar de la pureza
del sentimiento
del vacío de las noches solitarias
y de sus mentidos sueños
que la han llevado a soñar con mi cama.

¡Vaya mierda!

Esta noche no daré pelea

Afuera los gatos pelean a muerte
por comerse los grillos del pastizal
que empieza a lucir seco y terminado
un perro muestra en la piel las costillas
como hacen ahora las tristes putas
en los suburbios de los solitarios
que buscan algo de amor en lo que miran.

Me dispongo a dormir y una fiera pelea
se está llevando a cabo en el mundo
entre todos aquellos que no quieren morir
ni aprender a vivir como vagabundos.

Y entonces
a luz apagada me pregunto
mientras la gente ve la vida a colores
como una película de cine mudo
¿Para qué tantos dioses?

Mañana encontraré un gato muerto
un perro capaz de tragarse su mierda
y algún solitario recién eyaculado
sonriendo jovial y por la acera sonriendo
ante esta vida que nada espera de mí
sino que en su sinrazón me pierda.

Me dispongo a dormir
y esta noche no daré pelea.

Yo soy de los que tienen ganas

Supongo que habrás tenido ganas
alguna vez
de viajar a Roma sin preguntar
de descifrar el back stage de dios
de curar una manzana envenenada
de escuchar la voz de tus pies
cansada de caminar bajo el sol
de volver carmín la ola de mar
de soñar elevando tus anclas.

Supongo que habrás deseado morir
tantas veces también
que ésta suposición nos hermana
a ti y a mí
en la esperanza de un mejor después
en el que perdure la calma.

Supongo que no sabes
que la calma es lo peor
no lo sé de cierto, me lo han contado
en páginas extensas mis sabios
pero me agrada la idea
de tener algunos hermanos
nocturnos y fastidiados del sol.

Yo soy de los que tienen ganas
de todo lo anterior
y también de hallar la absoluta nada.

Sobre la mesa

Sobre la mesa un trago
y dos bombillas blanquecinas
me dan cierta pauta
para seguir escribiendo a estas horas
en torno a la humareda del tabaco.

Hay un café a dos calles de aquí
en el que sirven de noche licores
para los que llegamos con el alma reseca
una vez salidos de malvas alcantarillas
emancipadas de alegres colores
mientras bebemos sin usar la mesa.

En él toca una banda de rock & roll
en la que canta una linda chica
de cabello corto y sus manos son claras
los meseros son idiotas en su mayoría
que a pesar de su nula vocación
muestran siempre su mejor cara.

Pero tengo ante un mí un trago
sostenido en esta tibia mesa
y el mismo par de bombillas blancas
el cuaderno donde escribo cuentos
mis malos versos y encendido el tabaco.

noviembre 07, 2015

Luces multicolor

Llegan revoloteando hasta aquí
miles de luces multicolor
arropadas por nubes de alquitrán
que a pesar del espesor de sus grises
conservan la claridad y cierto encanto
una vez que se hubo marchado el sol.

No hay mucha gente a estas horas
mirando las luces de colores
a mitad de una noche en desencanto.

Mi cigarrillo se ofusca en soledad
y no mucha gente llega hasta aquí
para mirar cómo marchitan las rosas
alumbradas con la luz artificial.