un malacara de nacimiento,
un idealista y un eterno soñador
que sueña tranquilamente con la paz
hallada en su propio corazón extraño,
después de vomitar su nutrimento
escrito en cursivas desde su corazón.
Sabes también, de mi corazón libertario
de mis andares nocturnos en la poesía
de mis vicios y mis escasas virtudes
y sabes en demasía que no me callo
que he sabido celebrar a mi modo la vida
a pesar de mis propias vicisitudes
porque creo que soy un tipo diferente
y no un engañamuchachos sin corazón
que jamás vende nada y siempre
lee sus textos con voz de locutor.
Tampoco soy un peleador
pese a vivir en un barrio cruento
que me obligó a usar los puños
cuando las palabras no importaban
y aún así tumbé a más de un bravucón
cuál si les contara un cuento
y su alma terminó en la casa empeños.
Pero mi alma necesita certeza
y yo necesito prodigarla
el problema radica simplemente
en que la honestidad caga palos
y en que ser una persona honesta
daña a quien vive desperdiciándola
y prefiere vivir dentro de su propia mente
para que en el inframundo, más cagapalos
aterricen a esa gesta sin testa.
Y si, soy un malacara
un soñador y un idealista
pero cuando tu letra
se compare con la mía
verás frente al espejo tu real cara
y sabrás que eres un hedonista.
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