mis resquicios de seguridad
se han anidado de ratones y ratas grises
y el ambiente huele a esa muerte esbelta
que se frota las manos con la frialdad
con la que ocupan las navajas los tristes.
Sigo creyendo que soy un genio
un corazón irrepetible
y un poeta con afición de borracho
sigo pensando que soy un necio
y que soy un blanco fácil y desvivible
para quienes les he causado empacho
y sigo creyendo que soy un imbecil
que solo malsana aquello que es fértil.
Ahora mismo me llora la sonrisa
mis poemas yacen en posición fetal
y la pluma con la que honesto escribo
pretende escribir la última misiva
agradeciendo por el bien ante todo el mal
a todos los que me aún me recuerdan vivo.
Sigo creyendo que soy un genio,
soy un poeta, un latir del corazón,
un borracho noble y un maldito necio
y siempre he sido el último estertor.
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