de sentimientos muertos y el reflujo
nocturno y tan ambivalente
de todo aquel bien y todo aquel mal
en el que alguna vez nos vimos inmersos
viviendo cuál infradotados en pleno flujo
de nueronas vibrantes y carentes
de la experiencia salina que es vital.
Porque hoy soy un lobo fuera de la estepa
un gato sin sentido de la orientación
y un hombre sin hogar que tiene un hogar
una mente que transita por su corazón
y lo que la vida con sus rayos me restrega
he sabido hacer lo menos de todo mal.
He sido quien soy
desde el principio
y quizás eso es lo que me duele
el no convenir a tantos intereses
el mirar cada noche a través del abismo
mientras se me pudre el corazón.
Debería cancelarme de la poesía
y dedicarme de lleno a la herejía
quizás dedicarme a la orfebrería
a mirar el atardecer desde una cafetería
o tal vez solo tirarme a las vías.
Debería,
se bien lo que debería.
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