diciembre 31, 2015

Tu abrazo en el neceser

Pueden ser las fechas actuales
el fin sin misericordia de este año
y estoy ahora mismo llorando
ebrio y a solas, gris y huraño
abrazando la voz de mis caracolas
entre mis espinosos andares.

Aún te llevo conmigo por doquier
y guardo tu abrazo en el neceser
donde me habita a diario el fracaso.

La otra parte de mí

La otra parte de mí
se aferra a la estampa
de aquel ejecutivo de película
se disfraza de hombre de bien
a diario el bigote y la barba me rasura
encuentra comunión con la ducha
y eyacula la palabra con la cual
un mundo indiferente le ama
por que le creen el entallado disfraz
y nada saben del hombre detrás
que escribe portando una capucha.

La otra parte de mí
es algo más fina y quizás refinada
bebe vinos de la Ribera del Duero
porta un nudo doble en la corbata
y no se achica nunca, aún sin fuero
jamás duda y desenvaina la palabra
con la intención de escalar
a la cima donde podrá ser feliz
sin rango alguno de fe de erratas.

La otra parte de mí
es la que colecciona chicas en la vitrina
chicas que le engrandecen ciertamente
por no haberlas nunca follado
a pesar de la plata de la bandeja
en las que me las sirvió la muerte
por que no valdría la pena vivirlas.

La otra parte de mí
no es más el mismísimo diablo
impidiéndome ser quien soy
del todo
para ser
feliz.

diciembre 30, 2015

Mañana mismo

Se han ido poco a poco las hormigas
no han soportado el olor a ron y a tabaco
ni la peste del azufre de esta habitación
con la que duermen plácidos mis diablos
tan exhaustos de recuerdos y de espigas
de soledades y de semillas de girasoles
que cobijadas por la noche jamás germinan.

Las hormigas son como cucarachas
pero más pequeñas y más discretas
que se tragan tu alma y toda tu comida
y después se pasean por tu espalda
dejando sobre ti la caca que segregan
-imagina sus pequeñísimas cacas-
para dejarte en los huesos la vida.

¡Bah! Ya hay muy pocas de ellas
y aún hay bastante ron y cigarrillos
azufre manando del tímido del armario
tan lleno de demonios desnudos
de pasiones inacabadas, de azules latidos
de nubes de humo y del cáncer del tabaco.

Mañana mismo se acaba el año
y cada vez en mi delirio estoy más sólo
incluso las hormigas se han ido
la gente que amo, los ideales de antaño
mis amigos -mitad poetas, mitad locos-
y es triste saber que lo que he conseguido
se va tenuemente de nuevo al carajo.

Yo sólo cargo

En mi billetera cargo con uno de cien
y algunas monedas, con una foto de Axel
algunos recibos expirados de tintorería
con un post it que dice un te amo
y con tres estrellas aplastadas en azul
que aún llevo en mi espesa cofradía.

Entonces el mundo viene a joderme
con la idea de dios y de los santos
que aguardan perennes en las vitrinas
con argumentos de paganos textos
y de poesías refutables por malolientes
acerca de crecer en esta mala vida.

Yo sólo cargo con lo meramente esencial
y mi voz es el silencio de la ola del mar.

Parodia

Esto no es más que una parodia
actuada por malos títeres enclenques
presumiendo un raquítico corazón
repleto de horas muertas y amarillas
en las que las margaritas siempre a solas
deshojan la flor gris del amor.

Por fuera el mundo civilizado sonríe
se da los buenos días con los vecinos
cede el asiento del bus a los mayores
canta canciones burdas de esperanza
se corta las uñas una vez por semana
y evita a toda costa pensar en amores.

Mi vecino exitoso en los viles negocios
la señorita de las caderas descomunales
el travesti que anida las pardas esquinas
todos ellos duermen del todo apagados
como la rosa de los vientos perseguida
por el feroz del norte plagado de espinas.

Esto no es más que una parodia cruel
sanguinaria como la aguja en las venas
de un enfermo terminal en sus arterias
como el poeta sin hallar raíz en sus pies.

diciembre 28, 2015

Toda esta gran locura llamada vida

De vez en cuando
me da por releer a mis sabios
sentirme en sus huesos resquebrajados
y blancos
y es claramente una forma
de volver al origen
de la sombra que embaucó
los labios de mis manos
para amar indiscriminadamente
la palabra que se escribe
esperando siempre la media noche
y el flagelo de cierta belleza
marcada en la espalda
aunque
como quiera que esto haya sido
o sea
no importa demasiado
ahora que ya estoy viciado
y a la espera de que suba
algún día la marea.

He leído, también
mis mas terribles
y últimos versos
no soy del todo malo
pero aún no
demasiado bueno
he mejorado un tanto
en la facilidad y la franqueza
con la que ahora escribo
pero no así en la belleza
que siempre
pretende exponer el poeta
de su pecho
de sus días
y sus largas noches
tendido a ojos pelones
sobre una cama
que clama por mujer
y por la aurora
que lo vea tiernamente dormir
entre fieros leones
y ese par de malditas manecillas
que marcan las horas.

Toda esta gran locura
llamada vida
no es más que el sorteo
minuto a minuto
de caer de lleno
en las garras de la muerte
esto no es más
que latir hasta brillar
ante los ojos ciegos
de un mundo
en el que el poeta
no es más que un soñador
viciado de repetitivas utopías
y de piernas de malas mujeres
estrangulándole el falo
crecido proporcionalmente al ego
que le brinda la sombra
justo antes
que salga de lleno el sol.

Todavía tengo un par de sueños

Todavía tengo un par de sueños
lo sé por que vienen a mí cuando camino
regresando a casa por las calles
y miro en las esquinas a las chicas
que me piensan una jugosa billetera
por que me ven vistiendo un traje.

Pero ellas nada saben de mi verso
ni del pelmazo que soy ya sin disfraz
ni de este par de nacarados sueños
que buscan a toda costa la mar.

Estoy un tanto ebrio y estoy sólo
soy el mismo loco ahora potenciado
besándole el culo flaco a la muerte
cada vez que me sirve un trago.

Pero sigo soñando siempre despierto
con ser alguien sonriendo por siempre
y con tu piel enarbolando mis desiertos.

Todavía tengo un par de sueños
una caligrafía linda y el albornoz
nocturno que me brindan los versos.

La completa soledad

La chica de las enormes gafas
se masturba a diario en su habitación
después de despertar de entristecida
el vagabundo abraza su equipaje
y las monedas que en su mano han caído
desde otra mano que le miro enternecida
el chico que vende cigarrillos en la calle
a los transeúntes adictos a la humareda
sabe cómo tomar a la muerte del talle
en la desesperanza que siempre le besa.

Las putas ya no besan en la boca
los poetas le escriben a las copas
la señoritas mueren por dejar de serlo
las señoras prefieren ahora el desierto
después de esperar tanto tiempo sin ropa
a un marido por los negocios perverso.

Ya no hay semen inundando los ombligos
ni cartas enamoradas en letras cursivas
no hay besos celebrando el nuevo día
ni dos almas buscando ser un amasijo
de aquellos sueños de dulce alegría
cuando estaba yo y estabas tú conmigo.

¿Escuchas ahora el rugido del mar?
Eso mismo, nena, es la completa soledad.

diciembre 27, 2015

Oportunidades

Me ha crecido ya el cabello
el bigote y la barba del mentón
llevo tres días con la misma ropa
y con el mismo corazón
rayando taciturno sus huesos.

Sigo bebiendo y fumando mucho
como un loco sigo escribiendo
mientras miro a ojos ciegos el futuro
encallado en el fondo de una copa
que tanto me abraza sin tener la razón.

Las oportunidades son pocas
llevando por tres días la misma ropa
y en el alma una terrible resaca.

Aún vienen y van

Aún van y vienen
y a media noche corren lentos
y prácticamente vacíos
lucen tristes los autobuses
sin embargo ahí marchan
sobre las avenidas oscuras
llevando gente que mira siempre
la luz entrando por las ventanillas
para no mirarse así mismos
ni sentirse el vientre desde dentro.

Aún vienen y van por las calles
llevando y trayendo a tanta gente
que por la vida va dejado sus sueños
mientras sonríe tristemente.

Entre tus brazos, nena

Me gustaría morir
entre unicornios y colibríes
sobre el blanco de un papel
que trafica el corazón en tinta
besando la realidad por los pies
de un a verdad que late extinta.

Me gustaría morir a ojos cerrados
después de beber algunos tragos
en la antesala nacarada de la muerte
fumando miles y miles de cigarrillos
con los que hubiera discutido de la suerte
de ser un ente en esta vida amarillo.

Me gustaría morir entre las calles
por una bala tímida con cara de perdida
o en entre la calma más bella de tus brazos
señorita Janeth Hernandez.

diciembre 26, 2015

Demasiado

Hay demasiadas putas
pretendiendo el dinero que no tengo
allá fuera en medio de las calles
y hay demasiadas chicas
pretendiendo mi corazón escueto
por el que me muero de hambre.

Hay un desorden en la circunferencia
de los días que se vuelven de pronto
curvilíneas entre las sombras de la noche
y habemos algunos cuantos locos
que no hemos sido arrollados por el coche
del que la muerte nos hace referencia.

Hay demasiados vagabundos tristes
que bien pudieran ser gente de mundo
aves que aún cantan sin alpiste
y relojes a los que le queda un segundo.

Hay demasiado corazón entre las calles
tambos que producen calor en las manos
malvivientes que sólo quieren vivir
sin miradas ajenas y sin la mierda del hambre
evitando para ellos el sol de un abrazo
para ser visibles y tan sólo sobrevivir.

Hay demasiada ausencia y tanta vida
que por el mundo jamás será vivida
hay poca gente que conserva un corazón
a pesar de saber que tiene la razón.

Cinismo

Hay gente que vacaciona en las Bahamas
en los Cabos, en Cancun, en Acapulco
y duerme un par de semanas recostada
sobre la cama que alberga putos
siempre que es temporada baja
y que regresa al origen el mundo.

Y sabes, empiezo a creer
que lo realmente complicado
no es más que uno mismo
tomando vacaciones en casa
intentando dejar por un rato
dejar de pensar en su cinismo.

Quédate sentado en tu habitación

Quédate sentado en  habitación
mientras piensas en la desolación
en la gente que aún se deforma
desde que cayó la bomba atómica
piensa en la muerte de los críos
en orfanatos terribles e inmundos
piensa en los ladrones por hambre
en los que jamás saldrán de la carcel
en las Marías vendiendo verduras
de rodillas fuera del supermercado
piensa en todos esos tipos de mundo
que piensan que las chicas son putas
y piensa en las putas que aún sonríen
después de saberse sólo un bocado.

Piensa en comida después de un par
de días obligado por los bolsillos 
a no comer mas que pan y un poco de sal
en los niños que no esperan la navidad
por culpa de un Santa Clos embriagado
que cada año los ha venido olvidando
piensa en las noches en las que laten
las venas dispuestas al corte de tajo
de una navaja hambrienta de sangre
en las ancianos que alimentan palomas
en el los trenes de media noche vacíos
y los solitarios que rondan los parques.

Quedate sentado en tu habitacion
leyendo poemas que apestan a realidad
y a cerveza, a sexo, a soledad, a tierra
al nácar incrustado en una caracola de mar
mientras es tu cuerpo quien se embriaga
para tan sólo dejar en ello de pensar.

diciembre 25, 2015

Aún el todo florece

Bajo mi vientre
aún el todo florece
mientras mi alma
por la boca gris muere
esperando la resaca
matutina de siempre.

Tengo el blanco enrevesado
con el gris que pretende mi muerte
un amor que amo y no he olvidado
por que aún tengo fe en la suerte.

Bajo mi vientre tu nombre sabe de mí
de las tinieblas que has y he pasado
sabe del caer de suicida de la lágrima
y sabe del amanecer enamorado.

Tengo el corazón temblando en los huesos
la letra en un hilo de esta telaraña
y para ti mi abrazo y mi mas diestro beso
con mi honestidad en las entrañas.

Bajo mi vientre espera
con la boca sutilmente abierta
el nácar insumiso de la muerte.

A Ío

Hace rato que no he andado
donde los finos rosedales
dan rosas y bellísimos versos
con coros angelicales de caracolas
donde Cantabria sin más resulta
la blanca capital de la hermosura
más sentida y siempre perenne
del latido que jamás al diablo
o al mítico dios etéreo consulta.

Hace rato que no miro al otro lado
ni agradezco al extremo opuesto de mí
por dejarme abrazarle mientras aprendo
este lenguaje certero de latir.

Hoy es un buen día para abrazarse
incluso en la inmundicia y en la demencia
de todo aquello que me resulta bello
cuando planto las semillas de mi ausencia.