Cuando todo es silencio
se oye el mar a lo lejos,
los ladridos de los perros
y el crepitar de la Luna ardiendo
entre su brillo de invierno.
La luz de la bombilla
siempre intermitente
no permite cazar a la sombra
que me ata las manos
y me empaña el aliento;
esa luz blanca, amarilla,
artificialmente concebida
para los ojos que tanto ven
y en el fondo nada miran.
El aire vaga solitario
entre la masa amorfa
que en camas blandas duerme;
callado, enmarañado de serpientes
que tragan su propia cola
a enteros bocados;
aire por la mitad rebanado,
desvalido, infundiendo hielo
en la piel, en los dedos entintados
que suben y suben en espiral
sin hallar el techo del cielo
ni lugar donde reposar,
frente a la víspera de aguacero.
Luego ya, la tierra reclama
el peso de los pies cansados,
la fatiga del estéril huerto
encallado en lagos de fuego,
de tantos pasos no dados
a tientas, augurando daños;
tierra de sales minada,
de pasiones en ámbar
bajo las uñas encontradas.
Cuando todo es silencio
no existe el alma ni los huesos,
los relojes se detienen
a beber agua y a mirarse
de reojo en el reflejo
sumido en el encanto,
de saberse por un instante
imprecisos y muertos.
agosto 04, 2011
Cuando todo es silencio
agosto 01, 2011
Quizás
Quizás sea la luz extinta del día,
la sonrisa mermada por la niebla
grisácea, la nostalgia que me amuebla
el alma con fatal bisutería.
O el perro que huye con ella jadeante
entre los dientes, el trago en soledad
-al que acudo perdida la identidad
y el decoro-, siempre estimulante.
Tal vez los tiempos sean, el burdo mapa
que la equis sin reparo me ha trazado
entre el fin de un origen mutilado,
y el ombligo lunar que me atrapa.
La música, que el pecho me trastoca
viva en acordes y tonos menores,
mis demonios revueltos, dictadores
de este verso que acontece en mi boca.
la sonrisa mermada por la niebla
grisácea, la nostalgia que me amuebla
el alma con fatal bisutería.
O el perro que huye con ella jadeante
entre los dientes, el trago en soledad
-al que acudo perdida la identidad
y el decoro-, siempre estimulante.
Tal vez los tiempos sean, el burdo mapa
que la equis sin reparo me ha trazado
entre el fin de un origen mutilado,
y el ombligo lunar que me atrapa.
La música, que el pecho me trastoca
viva en acordes y tonos menores,
mis demonios revueltos, dictadores
de este verso que acontece en mi boca.
julio 30, 2011
Mr. Hyde
Mr. Hyde lleva a su pesar corbata
y traje amoldado a su espesura,
el porte y la percha innata
contrastan con la burda hechura.
Y aún así sonríe con todos los dientes
abanicando ardores y sucias pasiones,
mientras respinga el aroma inclemente
del espejismo de sus vagos blasones.
Y alza mano, de política opina
sin certeza mayor que su manto
cargado de terror y espinas,
sin saber en sus ojos el llanto.
Mr. Hyde la forma ha encontrado
de enterrar al Dr. Jekill bajo el pasto
que arropa los cipreses desencajados,
y el universo es suyo, gris y vasto.
y traje amoldado a su espesura,
el porte y la percha innata
contrastan con la burda hechura.
Y aún así sonríe con todos los dientes
abanicando ardores y sucias pasiones,
mientras respinga el aroma inclemente
del espejismo de sus vagos blasones.
Y alza mano, de política opina
sin certeza mayor que su manto
cargado de terror y espinas,
sin saber en sus ojos el llanto.
Mr. Hyde la forma ha encontrado
de enterrar al Dr. Jekill bajo el pasto
que arropa los cipreses desencajados,
y el universo es suyo, gris y vasto.
En el ocaso de la noche
En el ocaso de la noche
el mismo demonio de Mujer viste
y lanza besos al aire,
aprieta el culo haciendo derroche
de coqueterías insanas y terribles,
mientras esconde tras de si un sable.
Salva sea esa parte que el diablo
de mí, a pesar de tanto vicio desconoce.
el mismo demonio de Mujer viste
y lanza besos al aire,
aprieta el culo haciendo derroche
de coqueterías insanas y terribles,
mientras esconde tras de si un sable.
Salva sea esa parte que el diablo
de mí, a pesar de tanto vicio desconoce.
julio 27, 2011
Sombras en el suelo
En lontananza, las aves ya cantan
un nuevo mañana, una luz radiante
emerge tibia de ese albor distante
donde un viejo compás las sombras bailan;
el canto de la Luna, los rosales
antes del rocío, las nubes tristes
vueltas volutas, negros quistes
en el pecho, invadido de arrabales.
Una cadena de niebla, condena
a cumplir falto de fuerza, el sabor
en la boca de la hiel que antes del hervor,
quema la lengua hasta dejarla ajena;
ceniza que vuela, apagada hacia el mar
en torbellinos cargados de ausencia,
del alma reducida a la carencia
sulfurosa de las manos y su andar.
En lontananza, sal en las pestañas,
astillas en los ojos, huesos rotos,
hogueras y demonios, alborotos
y el delirio de la peor calaña.
En lontananza, mi lacia mirada,
mi mano apuntando directo al cielo
y mi sonrisa en ruinas dibujada.
En lontananza, sombras en el suelo
y el alma con ellas, fatigada
y desmembrada, tan cercana al duelo.
un nuevo mañana, una luz radiante
emerge tibia de ese albor distante
donde un viejo compás las sombras bailan;
el canto de la Luna, los rosales
antes del rocío, las nubes tristes
vueltas volutas, negros quistes
en el pecho, invadido de arrabales.
Una cadena de niebla, condena
a cumplir falto de fuerza, el sabor
en la boca de la hiel que antes del hervor,
quema la lengua hasta dejarla ajena;
ceniza que vuela, apagada hacia el mar
en torbellinos cargados de ausencia,
del alma reducida a la carencia
sulfurosa de las manos y su andar.
En lontananza, sal en las pestañas,
astillas en los ojos, huesos rotos,
hogueras y demonios, alborotos
y el delirio de la peor calaña.
En lontananza, mi lacia mirada,
mi mano apuntando directo al cielo
y mi sonrisa en ruinas dibujada.
En lontananza, sombras en el suelo
y el alma con ellas, fatigada
y desmembrada, tan cercana al duelo.
julio 23, 2011
Mi patria
Algo sangra
sin rodeos ni direcciones,
es un lugar donde la luz se rompe,
es el cielo que aloja el mar
en violento oleaje; es una mano
buscando el perdido pulgar;
es una palabra siempre a oscuras,
un trinar de aves dispersas
entre Lunas y espesuras.
Y ahí, vienen a reunirse
las nubes entre pardos y grises,
los demonios y los dioses
jugándose el alma siempre triste
sin reconocerse perdidos
por creerse ganadores,
de una gloria que no existe
en la patria de huesos desprendidos,
sin la esperanza de nuevos albores.
sin rodeos ni direcciones,
es un lugar donde la luz se rompe,
es el cielo que aloja el mar
en violento oleaje; es una mano
buscando el perdido pulgar;
es una palabra siempre a oscuras,
un trinar de aves dispersas
entre Lunas y espesuras.
Y ahí, vienen a reunirse
las nubes entre pardos y grises,
los demonios y los dioses
jugándose el alma siempre triste
sin reconocerse perdidos
por creerse ganadores,
de una gloria que no existe
en la patria de huesos desprendidos,
sin la esperanza de nuevos albores.
julio 16, 2011
Del reloj que se apaga ( a Alicee Olivares)
Un reloj a lo lejos se apaga
siendo que no es el nuestro,
y la mirada nos empaña
entre ausencias y lágrimas
entre tonos negros y grises.
Existe tras las paredes un dios
sin dogmas inciviles,
una estrella a lo lejos
que no desprende carmines
ni destellos atentos;
es el mar que nos consume
desde dentro.
Pero sonríe, sin más
que aún nos queda la vida
y los sueños insurrectos,
los tragos a media copa
dispuestos cuando quizás
estamos más sedientos,
los días de lluvia en un café
que encapsula la charla y los sueños;
la penosa gloria de andar
a media luz despiertos.
siendo que no es el nuestro,
y la mirada nos empaña
entre ausencias y lágrimas
entre tonos negros y grises.
Existe tras las paredes un dios
sin dogmas inciviles,
una estrella a lo lejos
que no desprende carmines
ni destellos atentos;
es el mar que nos consume
desde dentro.
Pero sonríe, sin más
que aún nos queda la vida
y los sueños insurrectos,
los tragos a media copa
dispuestos cuando quizás
estamos más sedientos,
los días de lluvia en un café
que encapsula la charla y los sueños;
la penosa gloria de andar
a media luz despiertos.
julio 14, 2011
Los invisibles
Emergiendo de las sombras, cansados
de la boca, de la lengua en querencia
cuando hasta el sol representa carencia
y el pecho les tiembla lacerado.
Y la lluvia no tocarlos parece,
el viento en ellos encuentra recodo
donde doblar su camino; de lodo
arrastrado en los pies, nunca perecen.
Una, dos, miles de manos con hambre
de pan y de ser siquiera visibles,
de hallar un eco en su grito inaudible,
de ser carne, hueso, y no sólo alambre.
Los invisibles tienen sed y ganas
y angustia en la frente, en la mirada
que tanto busca con voz apagada
ser y no ser, en su gloria lejana.
de la boca, de la lengua en querencia
cuando hasta el sol representa carencia
y el pecho les tiembla lacerado.
Y la lluvia no tocarlos parece,
el viento en ellos encuentra recodo
donde doblar su camino; de lodo
arrastrado en los pies, nunca perecen.
Una, dos, miles de manos con hambre
de pan y de ser siquiera visibles,
de hallar un eco en su grito inaudible,
de ser carne, hueso, y no sólo alambre.
Los invisibles tienen sed y ganas
y angustia en la frente, en la mirada
que tanto busca con voz apagada
ser y no ser, en su gloria lejana.
julio 11, 2011
Llámame pues, imbécil
Alguna vez me llamaron poeta
y me lo creí de buena manera;
salí cuaderno en mano
y pluma siempre dispuesta
a escuchar podadas arboledas
sin lograr oír su voz siquiera.
Alguna vez me llamaron artista
y pensé que mi firma algo valdría,
y ahí me tienes pues, practicando
garabatos que algún día dedicaría
sin saber que la Luna simiente
carece de ruinas propias y de aristas.
Llámame pues imbécil
para que vuelva a una oficina
a beber café y comer rosquillas,
para dormir a decentes horas
el sueño del mundo de lunes a viernes,
y quizás así, por doquier sonría.
y me lo creí de buena manera;
salí cuaderno en mano
y pluma siempre dispuesta
a escuchar podadas arboledas
sin lograr oír su voz siquiera.
Alguna vez me llamaron artista
y pensé que mi firma algo valdría,
y ahí me tienes pues, practicando
garabatos que algún día dedicaría
sin saber que la Luna simiente
carece de ruinas propias y de aristas.
Llámame pues imbécil
para que vuelva a una oficina
a beber café y comer rosquillas,
para dormir a decentes horas
el sueño del mundo de lunes a viernes,
y quizás así, por doquier sonría.
julio 08, 2011
Tú
Tú,
arraigada en el seno
de la sombra
que hambrienta llega
a posarse en mis labios
decantando tu nombre.
Tú,
dispuesta a mis libaciones
a pesar de la sangre
brotando en hecatombes
en la que el muerto es uno.
Tú,
recorriendo levantes
y climas adversos,
a paso constante
urdiendo versos
que saben al mar
perdido en el universo.
Tú,
que vienes en mi
y devienes tibiamente
muriendo el sol inclemente
que me abraza los ojos,
cuando no han de servirme
siendo tu, toda, de mí.
arraigada en el seno
de la sombra
que hambrienta llega
a posarse en mis labios
decantando tu nombre.
Tú,
dispuesta a mis libaciones
a pesar de la sangre
brotando en hecatombes
en la que el muerto es uno.
Tú,
recorriendo levantes
y climas adversos,
a paso constante
urdiendo versos
que saben al mar
perdido en el universo.
Tú,
que vienes en mi
y devienes tibiamente
muriendo el sol inclemente
que me abraza los ojos,
cuando no han de servirme
siendo tu, toda, de mí.
julio 06, 2011
Mi llanto
Pues mi llanto es tinta negra
esparcida sobre el papel
y no conoce el tiempo.
Es el amor y el odio fornicando
en la caricia incivil del viento
y es el mar que no sabe mi piel.
Es un árbol que sin más ha secado
sin retoños ni corazones curtidos
en su corteza a diestros navajazos.
Es el secreto que por doquier llevo
anclado a mis crueles garabatos,
es el mapa que conduce al Erebo.
esparcida sobre el papel
y no conoce el tiempo.
Es el amor y el odio fornicando
en la caricia incivil del viento
y es el mar que no sabe mi piel.
Es un árbol que sin más ha secado
sin retoños ni corazones curtidos
en su corteza a diestros navajazos.
Es el secreto que por doquier llevo
anclado a mis crueles garabatos,
es el mapa que conduce al Erebo.
julio 01, 2011
A mi padre
Por lo que fui alguna vez,
por lo que ahora mismo soy
y por lo que sin remedio seré.
Te confieso que he seguido el camino
que ha truncado el paso a las lágrimas,
como lo has hecho tú, que llorar
nunca te he visto
y que me gusta cantar
cuando ando distraido.
Y fumo, con el enorme placer
que me produce el humo
saliendo de mi boca,
recargado en la pared
con la misma y tranquila pose
con la que te has grabado
al paso de los años en mi mente:
tan solo mirando, quizás imaginando.
Soy aún un soñador,
que bebe algunas noches
para quitarme viejas dolencias
que se muy bien, no se me quitaran;
esta delgadez que me has heredado
no es proporcional
a lo que traemos dentro,
lo que al silencio le confiamos
y preferimos andar callados.
Pero yo, siendo ese mismo soñador
no vuelo por que no he encontrado
tras la espalda las alas que guardas,
a pesar del desvelo y el semblante cansado.
Me has enseñado la dignidad,
a sacar fuerza de dónde no la hay
y a estar siempre dispuesto al trabajo,
a llevar conmigo una ración de tabaco,
y a beber el ron que tu preferías dorado;
tanto me has enseñado.
Y me declaro un hombre bueno,
que no gusta de mentir
ni de sacar siquiera provecho
a costa de la vida y de vivir;
por que a ti te tengo como ejemplo,
por que a pesar de mis años
algunas veces me sorprendo
para mis adentros diciendo:
cuando sea grande, más grande
-y en realidad así lo pretendo-,
a ti parecerme yo quiero.
Por lo que fui alguna vez,
por lo que ahora mismo soy
y por lo que sin remedio seré,
a ti, a estas horas en las que estoy
con un te quiero,
tan sólo te agradezco.
por lo que ahora mismo soy
y por lo que sin remedio seré.
Te confieso que he seguido el camino
que ha truncado el paso a las lágrimas,
como lo has hecho tú, que llorar
nunca te he visto
y que me gusta cantar
cuando ando distraido.
Y fumo, con el enorme placer
que me produce el humo
saliendo de mi boca,
recargado en la pared
con la misma y tranquila pose
con la que te has grabado
al paso de los años en mi mente:
tan solo mirando, quizás imaginando.
Soy aún un soñador,
que bebe algunas noches
para quitarme viejas dolencias
que se muy bien, no se me quitaran;
esta delgadez que me has heredado
no es proporcional
a lo que traemos dentro,
lo que al silencio le confiamos
y preferimos andar callados.
Pero yo, siendo ese mismo soñador
no vuelo por que no he encontrado
tras la espalda las alas que guardas,
a pesar del desvelo y el semblante cansado.
Me has enseñado la dignidad,
a sacar fuerza de dónde no la hay
y a estar siempre dispuesto al trabajo,
a llevar conmigo una ración de tabaco,
y a beber el ron que tu preferías dorado;
tanto me has enseñado.
Y me declaro un hombre bueno,
que no gusta de mentir
ni de sacar siquiera provecho
a costa de la vida y de vivir;
por que a ti te tengo como ejemplo,
por que a pesar de mis años
algunas veces me sorprendo
para mis adentros diciendo:
cuando sea grande, más grande
-y en realidad así lo pretendo-,
a ti parecerme yo quiero.
Por lo que fui alguna vez,
por lo que ahora mismo soy
y por lo que sin remedio seré,
a ti, a estas horas en las que estoy
con un te quiero,
tan sólo te agradezco.
junio 28, 2011
Petición
No soy de los que piden mucho,
a caso me conforme con la nada
que se me anida entre las manos,
con la tinta negra en los puños
de la camisa, con el eterno vaso
en el que bebo y después me rehago
apagando la voz entre humo y tabaco.
Pero hoy pido de la noche la misma Luna,
las nubes en gris que se alejan
rumbo al mar, y de él su blanca espuma.
a caso me conforme con la nada
que se me anida entre las manos,
con la tinta negra en los puños
de la camisa, con el eterno vaso
en el que bebo y después me rehago
apagando la voz entre humo y tabaco.
Pero hoy pido de la noche la misma Luna,
las nubes en gris que se alejan
rumbo al mar, y de él su blanca espuma.
junio 27, 2011
Ustedes
Ustedes, los que despiertan serenos
ante el albor sin nocturna fatiga,
sin sentir el alma llena de hormigas
huyendo de la sombra y el cieno.
Ustedes, ciegos ante la mortandad
de la belleza, sordos ante el clamor
del pecho que busca solo resplandor
en esa herida abierta de la verdad.
Ustedes, los títeres amoldados
en la rutina de un calcinante sol
que no les quema, sin dosis de formol
en la almohada por la noche inhalados.
Ustedes, los que apagáronse el alma
sin saber siquiera de su grandeza,
los que acudieron siempre con presteza
a la vera donde reina la calma.
Ustedes, los locos que tienen cura
y no sabrán nunca de cuartos blancos
ni de la Luna y sus varios flancos
nacarados, de su hermosa tersura.
Ustedes, los que no ven a los cuervos
aproximarse entre el sueño silente
y la conciencia propia, decadente
y sumisa, cobardes como siervos.
Ustedes, los que no hallarán matices
desteñidos bajo sus salvas ropas,
ni trasfondo alguno tras de la copa
que beberán sin saberse infelices.
ante el albor sin nocturna fatiga,
sin sentir el alma llena de hormigas
huyendo de la sombra y el cieno.
Ustedes, ciegos ante la mortandad
de la belleza, sordos ante el clamor
del pecho que busca solo resplandor
en esa herida abierta de la verdad.
Ustedes, los títeres amoldados
en la rutina de un calcinante sol
que no les quema, sin dosis de formol
en la almohada por la noche inhalados.
Ustedes, los que apagáronse el alma
sin saber siquiera de su grandeza,
los que acudieron siempre con presteza
a la vera donde reina la calma.
Ustedes, los locos que tienen cura
y no sabrán nunca de cuartos blancos
ni de la Luna y sus varios flancos
nacarados, de su hermosa tersura.
Ustedes, los que no ven a los cuervos
aproximarse entre el sueño silente
y la conciencia propia, decadente
y sumisa, cobardes como siervos.
Ustedes, los que no hallarán matices
desteñidos bajo sus salvas ropas,
ni trasfondo alguno tras de la copa
que beberán sin saberse infelices.
A la memoria de un perro
Bien es cierto que he llegado
hecho un guiñapo,
que la lluvia que no cesa
me mantiene siempre alerta
cuando es más frío el verano.
Y estoy inmerso en el torrente
de las luces artificiales,
en estas manos mías indecentes,
con sus ganas que no son frías
pero que siempre embriagadas de ausencia,
se me hacen presentes.
Hoy vi como era despedazado
el cadáver de un perro
en la indiferente calle,
bajo las ruedas de los automóviles
le salía el alma a borbotones,
mientras seguía pensando
en la mía hecha jirones.
hecho un guiñapo,
que la lluvia que no cesa
me mantiene siempre alerta
cuando es más frío el verano.
Y estoy inmerso en el torrente
de las luces artificiales,
en estas manos mías indecentes,
con sus ganas que no son frías
pero que siempre embriagadas de ausencia,
se me hacen presentes.
Hoy vi como era despedazado
el cadáver de un perro
en la indiferente calle,
bajo las ruedas de los automóviles
le salía el alma a borbotones,
mientras seguía pensando
en la mía hecha jirones.
junio 24, 2011
De ti y de la lluvia
Busco una grieta entre nubes oscuras
que avecinan lluvia, desesperado,
sin más que éste par de ojos calcinados
y estas manos carentes de cura.
Miro el reloj, que a estas horas predice
que no habrá siquiera luna esta noche
de diablos haciendo letal derroche,
cuando es tu boca quien mi nombre dice.
Me envuelvo en la sombra que quita el frío
de la piel, pero me tirita el alma
al sentir tu cuerpo asido al vacío
de mi latir ignorante de calma,
a mis ganas y a su andar bravío
cuando tu pecho me provee de talma.
que avecinan lluvia, desesperado,
sin más que éste par de ojos calcinados
y estas manos carentes de cura.
Miro el reloj, que a estas horas predice
que no habrá siquiera luna esta noche
de diablos haciendo letal derroche,
cuando es tu boca quien mi nombre dice.
Me envuelvo en la sombra que quita el frío
de la piel, pero me tirita el alma
al sentir tu cuerpo asido al vacío
de mi latir ignorante de calma,
a mis ganas y a su andar bravío
cuando tu pecho me provee de talma.
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