Ciertamente, llegas hasta posarte bajo mis ojos
que se descansan y se arrebatan en los tuyos,
cuando me brindas tu mano astillando el silencio.
Por que hasta aquí llegas y estando junto a ti
no logro verte, por la sombra del mismo océano
que te trae, mientras adoleces el ambiente,
por que así, entre el viento y la sal floreces
enfrascada en la belleza de tu ausencia.
Ciertamente, llegas y la Luna se me escapa
de las manos, y los labios que más de una vez
me han temblado, esta noche lo hacen
mientras mis versos para ti,
no ha podido vestirse sino con harapos.
Para ti, Ío.
abril 28, 2011
abril 26, 2011
Hasta aquí
Hasta aquí, de noche la brisa llega,
las palomas que han quedado dormidas
sueñan ya con la locura adquirida
ante tanto verso y poca entrega.
Yo las miro y les hablo bonito,
les canto desteñidas elegías
y les pretendo dar una alegría,
un palomar distinto y fortuito.
Hasta aquí, este silencio hace arrullo
mientras las luces de pronto perecen,
una a una, entre el vaho y las tinieblas mueren
sin recordar siquiera el propio orgullo.
Yo he muerto mil veces y he llorado
en los rincones por mi propia muerte,
he encarado a los dioses por mi suerte
por las lágrimas que en mí han secado.
Hasta aquí, de noche la brisa llega
y no llega con pétalos de rosas,
sino con palomas y letras mohosas
que mi felicidad sin más doblegan.
las palomas que han quedado dormidas
sueñan ya con la locura adquirida
ante tanto verso y poca entrega.
Yo las miro y les hablo bonito,
les canto desteñidas elegías
y les pretendo dar una alegría,
un palomar distinto y fortuito.
Hasta aquí, este silencio hace arrullo
mientras las luces de pronto perecen,
una a una, entre el vaho y las tinieblas mueren
sin recordar siquiera el propio orgullo.
Yo he muerto mil veces y he llorado
en los rincones por mi propia muerte,
he encarado a los dioses por mi suerte
por las lágrimas que en mí han secado.
Hasta aquí, de noche la brisa llega
y no llega con pétalos de rosas,
sino con palomas y letras mohosas
que mi felicidad sin más doblegan.
abril 25, 2011
Protocolo
Apenas y he tenido tiempo
para recordar como me llamo,
y es cierto también,
ayer no dormí nada bien,
pero esto del ser sin ser,
y sumirse hasta las narices
en el espectro diurno
del protocolo formal del trabajo,
me viene bastante bien.
Guarda mi alegría en el último cajón,
junto las sombras,
justo por debajo de mis letras,
entre tus pechos,
donde tu quieras,
pero resguárdala
antes de que me llegue la razón.
para recordar como me llamo,
y es cierto también,
ayer no dormí nada bien,
pero esto del ser sin ser,
y sumirse hasta las narices
en el espectro diurno
del protocolo formal del trabajo,
me viene bastante bien.
Guarda mi alegría en el último cajón,
junto las sombras,
justo por debajo de mis letras,
entre tus pechos,
donde tu quieras,
pero resguárdala
antes de que me llegue la razón.
abril 20, 2011
Y sin embargo
Por que de aquí mismo soy,
de la noche enlutada,
de la patria sin mayor bandera
que el portafolio que lleva a cuestas
mi renuncia firmada y mi trinchera.
Por que la Luna es ovoide
y no redonda,
por que no podré nunca
multiplicar los panes y los peces
en torno a mi copa
que a cada sorbo decrece.
Por que soy del dolor, ave
que jamás será de paso
mientras anida entre tus manos
que me inventan y me flagelan
tibiamente hasta llegar a tus labios.
Por que soy parte del desperdicio
que se ha visto desperdiciado,
desde la misma cuna
hasta el triste féretro en el que aún no yasco
del todo muerto,
aunque mis cirios ya se han apagado.
Por que soy aquel rapaz, el soñador
que de noche ya no sueña
mientras se aferra a una botella
esperando que el genio se le aparezca.
Por que del vicio espero la virtud
que haga que el hambre misma
no siga mis pasos tan de cerca,
ni mi sed me lleve a oscuras a la sima
donde del todo pueda ser
sin mayor sofisma.
Por que te busco a media noche los labios
con esta boca que tanto te ha recreado,
entre el albor y este pecho maltrecho
que tendida en la cama te encuentra
cuando los buitres me han desecho.
Y sin embargo esta noche
he de buscar a toda costa
aterrizar sobre la piel de tu espalda,
y descargar mi equipaje en tinta negra
manchado, ante tus ojos cerrados.
de la noche enlutada,
de la patria sin mayor bandera
que el portafolio que lleva a cuestas
mi renuncia firmada y mi trinchera.
Por que la Luna es ovoide
y no redonda,
por que no podré nunca
multiplicar los panes y los peces
en torno a mi copa
que a cada sorbo decrece.
Por que soy del dolor, ave
que jamás será de paso
mientras anida entre tus manos
que me inventan y me flagelan
tibiamente hasta llegar a tus labios.
Por que soy parte del desperdicio
que se ha visto desperdiciado,
desde la misma cuna
hasta el triste féretro en el que aún no yasco
del todo muerto,
aunque mis cirios ya se han apagado.
Por que soy aquel rapaz, el soñador
que de noche ya no sueña
mientras se aferra a una botella
esperando que el genio se le aparezca.
Por que del vicio espero la virtud
que haga que el hambre misma
no siga mis pasos tan de cerca,
ni mi sed me lleve a oscuras a la sima
donde del todo pueda ser
sin mayor sofisma.
Por que te busco a media noche los labios
con esta boca que tanto te ha recreado,
entre el albor y este pecho maltrecho
que tendida en la cama te encuentra
cuando los buitres me han desecho.
Y sin embargo esta noche
he de buscar a toda costa
aterrizar sobre la piel de tu espalda,
y descargar mi equipaje en tinta negra
manchado, ante tus ojos cerrados.
abril 18, 2011
Vuelvo a mis noches en vela
Vuelvo a mis noches en vela,
al coqueteo entre sombras con el tinto
que tanto me invita a mirar
el mismo callejón que las farolas,
con su rayo de luz blanquecino
no alumbran ni a mi me iluminan,
y solo me envuelven en la frescura
de la brisa que trastoca un corazón
visiblemente cansado y acalambrado.
Vuelvo, mientras me voy,
mientras por un siglo me quedo,
mientras más tarde se me hace
cuando aún el reloj tiene tiempo
de enmarcar una estrella en el cielo.
Y así he pretendido pasar desapercibido
después de aferrarme a tu voz
y bañarme en tu llanto,
cuando la sangre, de mi pecho
entre el espesor de la niebla
se ha derramado.
al coqueteo entre sombras con el tinto
que tanto me invita a mirar
el mismo callejón que las farolas,
con su rayo de luz blanquecino
no alumbran ni a mi me iluminan,
y solo me envuelven en la frescura
de la brisa que trastoca un corazón
visiblemente cansado y acalambrado.
Vuelvo, mientras me voy,
mientras por un siglo me quedo,
mientras más tarde se me hace
cuando aún el reloj tiene tiempo
de enmarcar una estrella en el cielo.
Y así he pretendido pasar desapercibido
después de aferrarme a tu voz
y bañarme en tu llanto,
cuando la sangre, de mi pecho
entre el espesor de la niebla
se ha derramado.
abril 14, 2011
Perdimos la sonrisa
Perdimos la sonrisa
quizás mirando en demasíael correr de las hojas
y el eterno azul del cielo.Y se nos fue, sin siquiera notarlo,
regresó a esa tarde de lluviaque enmarañó nuestros cabellos,
después de secarnos con un besoen ese pasado inocente ante el adiós.
Perdimos la sonrisa
y al igual que ella, nosotros
estamos desde siempre perdidosy cansados,
cansados de pisar el suelo áridoque nos quema sin tregua.
Se ha ido, sin la promesa de la vuelta,
sin aparente retorno a la vista
que amotine la pasión, el deseode mirar de nuevo el cielo
sin el afán de encontrarle cometas.Perdimos, todo y nada, pues ya es igual
el punto medio, la lágrima estallandocontra la piedra, ardiendo en calderos,
seca, fosilizada en la voz a media noche,voz que en silencio nunca calla
y a gritos pide la misma lluvia,los cabellos desordenados en la frente
y ese beso donde pueda hallarla.
abril 13, 2011
Sabes bien que la noche
Sabes bien que la noche, sin más me desmenuza
con diestra mano de uñas malvadas y podridas,
cuando el cielo me devuelve la mirada henchida
de sombras, de animales que en la senda se cruzan.
Me vuelvo de pronto para evitar el reflejo
tenaz, del ave que se acurruca en mi ventana
y extiende sus alas, hermosamente llanas
blandiendo ese cristal, que solo muestra el hollejo.
Tengo un vaso en la mano y en la otra el tabaco
con su cáncer y su aroma, una mancha de tinta
en el puño de la camisa, mi luz extinta
y mis alegrías al fondo mismo del saco.
Sabes bien que he de morir a ratos sin quererlo,
que se me escurre el alma por los valles siniestros
en los que nunca he sido ni seré tal vez diestro,
cuando se trate del pecho y sólo exponerlo.
Por que claramente soy un imbécil, viciado
y algunas noches extasiado en la tristeza
que se aloja firme, en las sombras de mi cabeza,
en ese hueco que sirve para andar lacerado.
Por que me duele ver en vuelo, partir al gorrión
inmerso en el azul de cielo, libre y pardo
sin temor alguno al la punta feroz del dardo,
que busca hacer blanco en el centro gris del corazón.
Sabes bien que mi luto se reviste de blanco,
cuando mi mano deja la pluma para anidar
en el rojo de tus labios, en el profundo mar
donde la efímera gloria pueda hallar tabanco.
con diestra mano de uñas malvadas y podridas,
cuando el cielo me devuelve la mirada henchida
de sombras, de animales que en la senda se cruzan.
Me vuelvo de pronto para evitar el reflejo
tenaz, del ave que se acurruca en mi ventana
y extiende sus alas, hermosamente llanas
blandiendo ese cristal, que solo muestra el hollejo.
Tengo un vaso en la mano y en la otra el tabaco
con su cáncer y su aroma, una mancha de tinta
en el puño de la camisa, mi luz extinta
y mis alegrías al fondo mismo del saco.
Sabes bien que he de morir a ratos sin quererlo,
que se me escurre el alma por los valles siniestros
en los que nunca he sido ni seré tal vez diestro,
cuando se trate del pecho y sólo exponerlo.
Por que claramente soy un imbécil, viciado
y algunas noches extasiado en la tristeza
que se aloja firme, en las sombras de mi cabeza,
en ese hueco que sirve para andar lacerado.
Por que me duele ver en vuelo, partir al gorrión
inmerso en el azul de cielo, libre y pardo
sin temor alguno al la punta feroz del dardo,
que busca hacer blanco en el centro gris del corazón.
Sabes bien que mi luto se reviste de blanco,
cuando mi mano deja la pluma para anidar
en el rojo de tus labios, en el profundo mar
donde la efímera gloria pueda hallar tabanco.
abril 08, 2011
Esta vez
Por que mi red nunca te atrapó
después de la primer mirada,
después de trastabillar la palabra
que tanto he dicho y predico,
soy pues, ahora, vil carnaza
de alguna mala poesía encargada
de hacerme el día insoportable,
ante las brillantes luces de la mañana.
Estos versos algunas veces me duelen,
como la espina atravesada en la garganta
y que sangra apartada de la vista,
de los ojos, queriendo así que no duela.
Y así supongo que uno nace,
con una sombra que no es la propia,
que algunas veces va y otras viene
hambrienta, malhumorada y sedienta,
buscando el regazo donde sentir el mar
a pelo, donde encontrar el manso oleaje
rozando los pies, mientras el caos estalla.
Esta vez, te quisiera precisa en mis brazos,
en mis letras y en mi pasión que no muere
entre el humo que acompaña a mi trago.
después de la primer mirada,
después de trastabillar la palabra
que tanto he dicho y predico,
soy pues, ahora, vil carnaza
de alguna mala poesía encargada
de hacerme el día insoportable,
ante las brillantes luces de la mañana.
Estos versos algunas veces me duelen,
como la espina atravesada en la garganta
y que sangra apartada de la vista,
de los ojos, queriendo así que no duela.
Y así supongo que uno nace,
con una sombra que no es la propia,
que algunas veces va y otras viene
hambrienta, malhumorada y sedienta,
buscando el regazo donde sentir el mar
a pelo, donde encontrar el manso oleaje
rozando los pies, mientras el caos estalla.
Esta vez, te quisiera precisa en mis brazos,
en mis letras y en mi pasión que no muere
entre el humo que acompaña a mi trago.
abril 06, 2011
Es abril
Es abril y la pluma
se me queda sin tinta.
Tengo un par de sonrisas
guardadas bajo un cajón
en plena noche,
con mi sed que no se acaba
y este sonambulismo
que me mata.
Afuera hace calor y adentro
es el mismísimo infierno,
sulfuroso, con esas lenguas de fuego
que pareciera se baten en duelo
y en eterna lontananza,
el inenarrable crujir de la madera.
Mi cuaderno se ha visto cansado
de tanta perorata,
de las mayúsculas en negro
y los dibujos a lápiz
con esta mano que ahora tiembla
entre el cansancio y la impaciencia.
No he de mentir si es que escribo,
que extraño la candidez de tus labios
rozando mi vientre encrispado.
se me queda sin tinta.
Tengo un par de sonrisas
guardadas bajo un cajón
en plena noche,
con mi sed que no se acaba
y este sonambulismo
que me mata.
Afuera hace calor y adentro
es el mismísimo infierno,
sulfuroso, con esas lenguas de fuego
que pareciera se baten en duelo
y en eterna lontananza,
el inenarrable crujir de la madera.
Mi cuaderno se ha visto cansado
de tanta perorata,
de las mayúsculas en negro
y los dibujos a lápiz
con esta mano que ahora tiembla
entre el cansancio y la impaciencia.
No he de mentir si es que escribo,
que extraño la candidez de tus labios
rozando mi vientre encrispado.
abril 03, 2011
De lo que no te he dado
El beso que hace tiempo no te he dado, que aún arde
y serpentea entre la noche eterna, cobarde
por si misma, por su sombría naturaleza.
La palabra que es mía y que sin más, se calla
al escuchar el vendaval, el muro que estalla
y se despedaza, entre un te amo y su impureza.
Mi espalda, que soporta ese peso inanimado
de tu ausencia, del frío en los huesos perpetrado
cuando tus manos, no atizan mi lúgubre hoguera.
El canto que anida entre licor, en las entrañas
purulentas, entre las diez mil arduas patrañas
en tonos menores, sin esperar la agudeza.
Mi letra fatigada a causa de la estética
que siempre es cruel, a estas horas frenéticas
con luz a medias y mi sombra anclada a la pared.
El amanecer entrando hosco por la ventana,
cual torrente, entre nacarado y obsidiana,
entre el eterno rojo en el que he fundado mi sed.
y serpentea entre la noche eterna, cobarde
por si misma, por su sombría naturaleza.
La palabra que es mía y que sin más, se calla
al escuchar el vendaval, el muro que estalla
y se despedaza, entre un te amo y su impureza.
Mi espalda, que soporta ese peso inanimado
de tu ausencia, del frío en los huesos perpetrado
cuando tus manos, no atizan mi lúgubre hoguera.
El canto que anida entre licor, en las entrañas
purulentas, entre las diez mil arduas patrañas
en tonos menores, sin esperar la agudeza.
Mi letra fatigada a causa de la estética
que siempre es cruel, a estas horas frenéticas
con luz a medias y mi sombra anclada a la pared.
El amanecer entrando hosco por la ventana,
cual torrente, entre nacarado y obsidiana,
entre el eterno rojo en el que he fundado mi sed.
abril 02, 2011
Sigo aquí
Sigo aquí, a la noche enmarañado sin estrellas, con el oído sordo y la presión en mis sienes abordo; sigo queriendo querer lo olvidado. Tengo un cielo nublado, ya sin luces que ameriten siquiera celebración ni el alegre tararear de una canción desmoronada, entre un cáliz y cruces. Sigo aquí, entre la sólida piedra y el mortero, que el alma destruye cuando la belleza tan sólo intuye, reptando tenaz la más oscura hiedra. Tengo el corazón hinchado de amores que no han durado siquiera lo que un sol en lo alto, un naufragio en el tibio alcohol que llena el dolor de suaves colores. Sigo aquí, nunca tan enamorado de la efervescencia de los adióses que no he dado, ante tanta malas poses en que mi sentimientos he cuadrado. Tengo dos líneas o tres que decirte Mujer, aunque de sobra bien sabes, que hoy del todo me derrumbo sin trabes y no he pretendido yo, nunca afligirte.
marzo 29, 2011
Que el diablo me lleve
Que el diablo me lleve a los confines apartados,
a las grutas sulfurosas del fuego enraizado
bajo los pies, al último y divino estertor.
Que dios no me venga con cuentos atolondrados,
de Caínes y Abeles en tiempos manchados
de pobredumbre, de un panorama desolador.
Que no me pille la causalidad hecho trizas,
antes que la casualidad me vuelque en cenizas
resecas, que se lleve el vendaval aturdidas.
Que este trago que se aferra a mi mano me encienda
la mar que traigo dentro y que nada me ofrenda,
al oleaje agreste de estas aguas tan tupidas.
a las grutas sulfurosas del fuego enraizado
bajo los pies, al último y divino estertor.
Que dios no me venga con cuentos atolondrados,
de Caínes y Abeles en tiempos manchados
de pobredumbre, de un panorama desolador.
Que no me pille la causalidad hecho trizas,
antes que la casualidad me vuelque en cenizas
resecas, que se lleve el vendaval aturdidas.
Que este trago que se aferra a mi mano me encienda
la mar que traigo dentro y que nada me ofrenda,
al oleaje agreste de estas aguas tan tupidas.
marzo 28, 2011
Fragmento autobiográfico #7
Yo
mismo,animal
y humano,el hombre,
la bestia,
gato.Yo,
locoy cuerdo,
abnegadoreseco,
el muertovivo.
Yo,el vil
salvadordecadente,
borracho
calmo.Yo,
nochey tragos
esperando,el día
mortal.Yo,
fuegoy brisas
atizando,estertor
blando.Yo,
joveny viejo,
nacarado,ennegrecido
y macilento,eterno bribón
anclado a las letrasque no serán etéreas,
sino vagas y mundanasentre licores y esencias
que sacan demonios y pasionesdel cesto, de cloacas caducas, burdas
canciones que al mar y a la sal recurrenen tiempos inquietos, en los días bastardos
que no apetecen, siquiera una pizca de gloriade un sol que no queme la espalda lacerada,
jodida y extasiada por placeresde un rato, cuando sin remedio gato
y olvido al humano encantado,con la sombra que me produce
el mismo cuerpo enraizadoy tan petrificado,
al feroz asfalto,
a la luna ahorcadaentre cinismo
y tabaco;entre ron
blanco.Yo.
marzo 24, 2011
Cuando apago la luz
Cuando apago la luz, mil voces turbias resuenan
buscando el centro, aclimatándose en las paredes
donde resbalan los ecos y después condenan
la suerte, mal augurada de ese dios sin redes.
Desaparece el olor de la tierra bañada
por la lluvia que esta noche, no cae con presteza
sobre mis hombros que a menudo tanto han de cargar,
sumisos, enjutos, gachos ante la cabeza
que no cesa de querer el mundo siempre hilvanar.
Cuando apago la luz,
no se me apaga el alma.
buscando el centro, aclimatándose en las paredes
donde resbalan los ecos y después condenan
la suerte, mal augurada de ese dios sin redes.
Desaparece el olor de la tierra bañada
por la lluvia que esta noche, no cae con presteza
sobre mis hombros que a menudo tanto han de cargar,
sumisos, enjutos, gachos ante la cabeza
que no cesa de querer el mundo siempre hilvanar.
Cuando apago la luz,
no se me apaga el alma.
marzo 20, 2011
Basta decir
Basta decir que te busco entre las propias ganas,
a media luz, a media voz, con la Luna entera
que brilla y me alumbra en fulgores de obsidiana.
Soy siempre el mismo, inmerso en una noche cualquiera
aferrándome a tus pechos de forma pagana,
mientras recobro ese sueño anclado en tu cadera.
Pero estás y yo no estoy, por que sin más me elevo
y una copa sucede a la otra entre los humos
que también se elevan, directamente al Erebo.
Soy pues el nocturno tunante, y me consumo
a cada bocanada, creyéndola placebo
puro, mientras siendo de madrugada me esfumo.
Basta decir que a tu lecho no he llegado febril,
ni a caso encantarte ya con mis ojos pudiera,
pues esta noche radiante, me ha llamado sutil
a la indeseable deseperanza, a la pradera
donde los ojos no conocen los días de abril,
al espejo más cruel que nos pilla en calavera.
a media luz, a media voz, con la Luna entera
que brilla y me alumbra en fulgores de obsidiana.
Soy siempre el mismo, inmerso en una noche cualquiera
aferrándome a tus pechos de forma pagana,
mientras recobro ese sueño anclado en tu cadera.
Pero estás y yo no estoy, por que sin más me elevo
y una copa sucede a la otra entre los humos
que también se elevan, directamente al Erebo.
Soy pues el nocturno tunante, y me consumo
a cada bocanada, creyéndola placebo
puro, mientras siendo de madrugada me esfumo.
Basta decir que a tu lecho no he llegado febril,
ni a caso encantarte ya con mis ojos pudiera,
pues esta noche radiante, me ha llamado sutil
a la indeseable deseperanza, a la pradera
donde los ojos no conocen los días de abril,
al espejo más cruel que nos pilla en calavera.
marzo 16, 2011
En silencio/El silencio de tu voz y tus labios
En silencio
Por: Ío
www.lasendadelarosadormida.blogspot.com
Perdóname que aquí
te quiera, amor,
bajo esta nítida soledad
a la que ascienden mis dedos;
que anhelando tu boca
mis labios escapen al cielo.
Perdóname este sol lleno de frío,
las lluvias que bebo,
la carne hecha de noches
que se alimenta de este invierno,
crudo, como el color de la luna,
húmedo, como mis ojos negros.
Perdóname que aquí
te ame, amor,
que te lo diga en silencio.
...
El silencio de tu voz y tus labios
Por: El GatoPardo.
Cómo decirte que dueles, desde el perdón
hasta el silencio en el que debates,
que el viento es daga que de noche hiere
y no mata, que el punto final no me incita
sino a la bravura de los ojos del mar,
a la sangre derramada que fluye
en manantial, a su paso incendiando
esas veredas secas, por donde he andado.
Cómo enarbolar las tierras
desprovistas de vástagos,
como encender la catedral
sin siquiera mártires ni santos.
Cómo llegar embriagado y a tientas
buscando los versos jamás soñados,
la luz, la sombra, el todo derramado
sobre el silencio de tu voz y tus labios.
Gracias, por todo.
Estos versos míos, ya son tuyos.
Por: Ío
www.lasendadelarosadormida.blogspot.com
Perdóname que aquí
te quiera, amor,
bajo esta nítida soledad
a la que ascienden mis dedos;
que anhelando tu boca
mis labios escapen al cielo.
Perdóname este sol lleno de frío,
las lluvias que bebo,
la carne hecha de noches
que se alimenta de este invierno,
crudo, como el color de la luna,
húmedo, como mis ojos negros.
Perdóname que aquí
te ame, amor,
que te lo diga en silencio.
...
El silencio de tu voz y tus labios
Por: El GatoPardo.
Cómo decirte que dueles, desde el perdón
hasta el silencio en el que debates,
que el viento es daga que de noche hiere
y no mata, que el punto final no me incita
sino a la bravura de los ojos del mar,
a la sangre derramada que fluye
en manantial, a su paso incendiando
esas veredas secas, por donde he andado.
Cómo enarbolar las tierras
desprovistas de vástagos,
como encender la catedral
sin siquiera mártires ni santos.
Cómo llegar embriagado y a tientas
buscando los versos jamás soñados,
la luz, la sombra, el todo derramado
sobre el silencio de tu voz y tus labios.
Gracias, por todo.
Estos versos míos, ya son tuyos.
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