Es la misma cumbre, la del caos diario
en los huesos arraigado, queriendosalir de la sujeción del horario
donde las sombras, perviven muriendoentre auroras cinceladas, clavadas
en cada ojo, entre las uñas mugrientas
que se aferran a la luz descollada,a una verdad triste y corpulenta.
en concentrar la esencia, y me embargo
de polvo y vagas ideas, aguardosereno con la parquedad que cargo
por doquier, con mis letras reveladas
pidiendo ese final que aún no ha llegado,
con esa pasión siempre trasnochada
buscando un cielo de estrellas plagado.
Por que hay fantasmas, demonios, quimeras
aglomerando el mismo espacio, tinta
y papeles con los ojos de fiera,
luz que se filtra ajena y distinta,
el mar a distancia que me ha olvidado
a cada sorbo del vaso, cinceles
que no hallan piedra, a la fuerza oxidados
y el más extraño aroma a claveles.
Hay también -no pudiera yo negarlo-
amores que han visto el final de tajo,
caminos vencidos por tanto andarlos
descalzos, vestidos con los andrajos
de la letra, de los necios pulmones
que en respirar han de insistir, malsanos
sentimientos ahogados en razones,
de un reptil nocturno, audaz y profano.