abril 15, 2010

Ensueño (Fragmento #8)

Situado en las planicies del hartazgo fríamente me hallé, deslizando sobre la punta atroz de mis dedos el papel, que algunas veces crea, y las demás consume, magnetizado en el punto crucial que jala todo hacia el centro, hacia el oscuro pozo donde concentrados, he encontrado ambos polos. El blanco cegador, el negro abrazador... La luz fundida en cuerpo y alma con las penumbras logrando así la calma, aunque pasajera, aunque del mismo modo siniestra.
Una colina al fondo, rebozando sus prados verdes, ahí lejanos y más aún de mis manos impregnadas de Muerte, de ese cáncer amordazado que a veces grita y siempre duele, como cuchillas enclavadas bajo las uñas, al final del día con la Luna sigilosa, silente. Un millar de ataúdes revestidos de roca, bajo la tierra fértil, sin cruces, sin plegarias infundadas. Carbón que regresa a las entrañas, que dibujó de vida cada paso para después, simplemente verse desdibujado.
La tinta regada haciendo camino, mis pies entre la nada enraizados, el papel a cada lado, partido, sin árbol ni su cobijo, sin "D"ios satanizado, sin Demonios idolatrados. La tinta regada haciendo camino, las letras causando estragos, desahuciadas, perdidas, sombrías, carentes de malos tratos. La tinta regada haciendo camino, la misma tinta regada deshaciendo su camino...

abril 10, 2010

Fragmento Autobiográfico #4

Y mientras tanto, al llegar a casa, bebo. Un poco de elixir cubano no me hace mal, cambio mis zapatos, desabotono la camisa, aflojo el cinturón y me refugio en la informalidad. Los cigarrillos sobre el escritorio padecen de angustia, de cierta ansiedad y me pregunto cuando revuelvo levemente mi cabello, si aquello de la felicidad será simple y llana vanidad.
Enciendo un cigarrillo, después de tomar el mejor asiento que he encontrado al pie de la escalera; busco la Luna en lo alto, escucho el acelerador de los carros y tarareo alguna canción que me recuerda lo que soy. Una maraña debatida entre una razón amarillista y un corazón con el norte situado en el dolor. Un victimario cruel y tirano, una víctima con lastre en lo arcano.
¡Y qué placer me otorga el humo una vez instalado efímeramente en mis adentros! ¡Qué deleite imaginarlo libremente transitando por veredas sombrías buscando con el alma un encuentro! Sí, de esa alma que regurgita del cuerpo cuando éste cae rendido por el sueño y maleta al hombro, tan sólo se va a la búsqueda del lugar más desierto, para decantar su esencia carente de dueño.
Debe ser la noche y el sereno de la misma, debe ser el día ya extinto y su completa sofisma. No me hagas mucho caso corazón, que esta vez esta de luto la razón...

Apología de la Locura (Fragmento #2)

Ahí estaba, frente al mármol frío que conformaba un busto de reales proporciones. Una mano posada sobre el pie de la escultura y la otra, con movimientos tenues, rozando su mejilla; las nubes en lo alto pasaban ajenas a lo meramente mundano. El sol, aún tímido, sólo aspiró un poco el soplo del matinal viento y volvió a sumergirse entre el cielo nebuloso. Bien podría decirse que la misma naturaleza envolvía la vida entre verdes, que al fin y al cabo matizaban la prematura hojarasca, aquella inmersa en dulce melancolía.
Volví de pronto a la página que me aguardaba para la lectura. Era un libro de fábulas que de memoria sabía, y sin embargo gustaba en recordar, en volver a vivir. Un ejemplar de pasta gruesa y corrugada, desgarbado en su interior, y con ese olor envejecido que da el polvo y el olvido. Mis manos, tomándolo por el lomo y la portada un tanto ennegrecida, me hacían pensar de pronto en esas noches, en que despierto, aún en plenitud de sentidos, reconfortaba a la Luna, con mis palabras desiertas acerca de lo efímera que resultaría el alba. Regresé a la vieja banca, en el viejo parque, en el viejo mundo y en ese mismo viejo instante.
Pensaba en esas cosas importantes que del vivir han de tratar, en los años transcurridos por las paredes de la habitación siempre en blanco, en las ventanas sujetas al oxidado metal, en mis manos (otra vez mis manos), calientes y hurañas, en mis más puros deseos manchados de rojo, en mi propia indiferencia... en toda esa maraña.
Aquel ejemplar me veía, el busto a lo lejos me sonreía, la Mujer de la esquina me divertía. Sí, me divertía, con su silueta y ese palpitar en las venas; despertaba mis ganas de acechar, de acecharla a ella, de prodigarla de caricias justo bajo su escote, de atarla a la cama. Sí, de atarla a ella con sus propias entrañas, en esa alcoba suya y ensoñada, con sus cortinas en terciopelo moradas, tal vez lilas, y de ninguna manera enrejadas.
Años tendría ya mi boca sin esbozar una sonrisa, centenares de alegrías sin prescindir de la risa y mis manos (mis manos, mis manos, mis manos) ahora longevas, sin tomar siquiera levemente a una Mujer por sus caderas. Y qué decir del sudor frío, corriendo por la espalda, después de catar el sabor de unos labios en lubricidad extasiados, hasta llegar a la esencia, al miedo que reemplaza al escalofrío y que da paso, a la respiración agitada, a los gritos alcanzando el punto más alto de la octava, a los gritos vueltos melodía en mis oídos.
Pero la Mujer ya no me miraba, el busto en gesto pudoroso en fina lama recubría sus atributos, el sol ya no imprimía su marca del medio día y aquel libro de fábulas, después de correrse una y otra vez bajo mis manos (esas manos que se convertían en puños, golpeando mi cabeza), me mostraba esa insignia dorada tan despreciada otrora por los romanos, ese libro "sacro", divido en salmos. Y después de todo, al limpiar de sueños mi mirada, me reencontré en ese cuarto de paredes blancas y acojinadas, y con esas mismas ventanas, como siempre, enrejadas.

abril 06, 2010

Pienso...

Hoy me encuentro aquí, empolvado y en el mismo aire melancólico y ensimismado. Quizás esté un poco más sobrio que lo que por las noches es mi costumbre, quizás esté más entretenido jugando con mi cigarrillo y en la punta su lumbre. ¡Bah! Hace días que no logro mirar Luna después del duelo caótico que me produce mi cabeza al llegar a casa. Y por si fuera menos, no me importa.
Pienso entonces en las ideas que por mi propia mano han sido truncadas, en mis viejos relatos, en los cuentos que he inventado y que por su propia naturaleza, nunca he contado, en la vieja guitarra que yace sin la cuarta cuerda, ahí tumbada, sin alma y con la boca reseca, en el obsoleto ideal de llamarle puta a la puta, en mi ya sanada perforación que algún buen día, adorno con metal mi ceja.
Y viene el nuevo día, el reloj me sorprende con esa constancia que solo es suya, con la pasividad del estruendo resonando sólo en mis arterias, y ese lento taladrar tan característico de las sombras cuando aparecen entre mentales dunas.
Pero al final del día, la puta no es puta, ni cualquier gato se torna pardo, ni el camino más seguro será seguir siempre la misma ruta, ni los mismos finales siempre serán gratos.

abril 03, 2010

Anda

Estalla Mujer, estalla
conmigo dentro, muy dentro
que mi bálsamo dador de vida
emane y recubra tus heridas.
Anda, anida otra vez entre mis manos,
entre mi pecho y su palpitar inhumano,
desarma a las brujas, de su escoba
y que miren jamás el futuro en su bola.
Y bésame Mujer, bésame
para que en tus labios se borre el pecado,
para que el vino y el pan
no me dejen en tu cruz ataviado.
Anda, anida otra vez bajo mi vientre,
desliza tus caderas insumisas
entre miles de enredaderas,
y termina ocupando mi mente.
Pero tócame Mujer, tócame
así en la noche silente
sin luna, y decadente,
y después del amor, bórrame.
Anda, anida otra vez entre mis sueños
por naturaleza, callejeros,
embriagados aunque certeros
y estúpidamente cenceños.
Pero bórrame del todo
sin complacencias,
debáteme en el lodo,
sin alguna querencia,
sin reparar en pasados efímeros,
sin tomarnos en cuenta como dímeros,
y pensar sólo en concupiscencia.
Anda, Mujer, tan sólo anda
con pies desnudos y descalzos,
y con el levante de tus caderas
muéstrame la felicidad del cadalso...

marzo 31, 2010

Sobre México y mil disculpas

La pluma, se ha negado a yacer esta noche entre mis manos. No es problema, pienso, si aún me queda el teclado. El problema consiste en encontrar la idea que el (el mío) inconsciente se ha formulado.
Decía mi padre siempre sabio: la vida es miserable sin un centavo pero es admisible teniendo en la bolsa un buen tabaco. Yo habría de incluir a esa frase, desde mi muy humilde cosecha, algo así como: y para no perder la razón, siempre es bueno un trago de Ron. Lo sé, divago. Y divago por el mero hecho de no encontrar la válvula que logre liberar eso que adentro traigo, que calienta el corazón como la lumbre, como las brasas cancerígenas que iluminan mis pasos al encender un cigarro.
No han de ser buenos los tiempos ni la hora para estar escribiendo. La ciudad en penumbras albergando todo tipo de malandros, las mujeres en la esquina, los temores hilvanados. Esta capital no da para más, es también algo que sé, que el ejercicio político no es más que un contrabando electoral, un acarreo de indigencia general, un asunto de populismo descarado, que no le importa al final del día cuantos rostros lucen desencajados. ¡Vaya, qué manera tengo ahora de entretener a los propios demonios hablando de política mexicana, tan absurda y trillada, y que en realidad es "politiquería" (para que logre rimar con porquería); así con mi ceño fruncido y mi aire más solemne, al hablar en tono despectivo!
Esto me lleva ha pensar en los festejos próximos de éste México, de la independencia de las manos españolas y que ha sido, craso error por encontrar en el camino una asfixia americana, terrible e inhumana, que a todas partes nos sigue y nos redime, para no encontrar la calma. De una Revolución que se ha quedado en el fanatismo de una simple oración, de un camino que algún día alguien pensó que podía ser el mejor.
Pero aquí estamos, leyendo en los diarios matutinos cuantos decapitados fueron encontrados, cuantas ejecuciones dejaron cuerpos desperdigados. Esta moda de la retrógrada de la horca, éste fanatismo por revivir los mejores años del paredón, de la pena incivil que han llamado capital, de las más inescrutables entrañas de la actualidad, que se llaman sinrazón.
Y yo sigo vivo, aunque no puedo del todo asegurarlo, sigo entero, quizás un poco y sólo del corazón (ó caso de la razón) desmembrado, armado con la tinta que dispara la pluma contra el inocente lienzo que es por ley natural el papel, soñoliento y en el punto más cercano al estar completamente ebrio... No era el punto... En mis planes no estaba escribir esto.

marzo 28, 2010

Silencio (Fragmento #2)

El silencio también huele, y más aquí en este sitio y se confunde con el quemado tabaco; eso bien me queda claro.
Ya es domingo, así me sorprende el calendario, taciturno, soñoliento, con el alma desparpajada. El cuerpo vencido y la diestra mano palpitando al verse sin la pluma vana y desarmada; tanto sol y tanta piel bañada por él, bronce en las espaldas, en las piernas de tantas damas y mi líbido sumido, esperando el regreso de éste vaivén.
Son los días, éstos que me aletargan, me digo. Es el tiempo nuestro que pasa en corriente cargada de sal y aventurada, y a mis demonios persigo.
Entonces mis parpados entre sí se abrazan, se entrelazan mis pestañas y mis pensamientos, hartos ya, no quieren esperar el alba.
Caigo pues en la absoluta verdad, de la Luna que ahora se presenta alejada, y por toda una horda de Poetas cada noche martajada, por ser para su ser primordial necesidad.
El silencio también duele, y más aquí en éste sitio y se confunde con el dolor por el cuerpo acumulado, eso bien me queda claro.

marzo 16, 2010

Espiral

Imagen de Beatriz Larios:
redcrack35@hotmail.com
Y qué mejor que al final un sueño con manzanos, con almendros, con su sombra y una nube de vapor haciendo espirales, bajando decidida, alucinante en oleaje que con presteza inunde las calles y que atrape a los paseantes, a los deseos que yacen en el fondo calcinantes, en los días de fiesta que nunca serán domingo.

Y qué mejor que al final terminar tendido, exhausto, rendido, encendiendo un cigarrillo que consuma la hojarasca por este tiempo de inclemencias arrastrada, elevando al cielo su espíritu como alma desbordada, concluyendo pasiones entre humedades ahogadas sin malos gestos ni respingos.

Y qué mejor que el recuerdo de aquel día en que carne comimos, en que las espaldas laceradas cortaron de tajo en tortuoso camino, cuando elegimos la trayectoria recta por parecer a simple vista perfecta, cuando al volver la mirada entregada al triunfo se mostró por un segundo afortunada.

Y qué mejor que encontrar entre lo pagano, a aquel infame que hizo gloria con dogmas ajenos, con principios ciertamente pasajeros, que blasfemó con los panes y los peces, que de entre la impiedad del látigo no encontró más que las heces, que siempre van y vienen, con la vida ésta, de ellas atiborrada.

Y qué mejor que abanicarse de la propia facción el letargo, con el golpe brutal del siroco que nunca ha sido largo, con el tridente aniquilante y espasmódico de una noche con tragos alcohólicos, con la Luna ciertamente tardía acudiendo a una cita nunca programada, con la levedad del alma ensimismada.

Y qué mejor que truncar el principio para no obtener fin, de no cruzar las calles con pies descalzos en nocturno trajín, de aquel bardo empedernido y a naderías sujetado, de loco en su locura claramente amaestrado, de tunante incivílmente por las letras hechizado.
Y qué mejor que al final, enmarañado y cabizbajo encontrar el espiral....

marzo 12, 2010

¿Qué más da?

Aquí el pecho duele, aquí dónde se posan mis manos cual oscuras golondrinas que han decidido en él arraigarse. Y silva el viento y acaricia el cuerpo, en extraño frenesí que no deja dormir, que me obliga a recorrer de un lado a otro la cama, que no deja en paz vivir.
Los cigarrillos en el buró, como siempre tosiendo, tal vez en algún trance pereciendo.
El Ron ahí contenido, en su envase cristalino, reposando, bostezando.
Me preguntó entonces, sobre la vida y sobre la hermana Muerte, y si el azar es aquel juego de niños llamado suerte. Y después divago entre pensamientos trasnochados, entre esta intensa carga de trabajo y el estrés acumulado.
Hace demasiado tiempo que no acumulo mis culpas sobre el último cajón del desolado escritorio, hace demasiado tiempo que mis verdaderas palabras no esculpo. Hace tiempo también que mis demonios se aburren al contemplar cada noche el mismo alimento, cada intención malintencionada, cada prosa en el cesto de basura acumulada.
Siempre he creído decir lo que en realidad pienso aunque nunca repare en pensar lo que siento. Separar la razón del fatídico y funesto corazón, es como la injusticia de separar el tabaco del alcohol de las noches más solitarias por las que incubo mi muy subjetiva sinrazón...
Aunque a fin de cuentas ¿qué más da (debe ser mi isotopía, muy redundante, pero siempre mía)?
No es mi deber esta noche empezar con la conservadora actitud que me impida escuchar el tintinear de las copas en señal de ¡Salud!

marzo 09, 2010

Reflejos VIII

No encuentro tu mirada, ni tu sonrisa nacarada pese a que he buscado por aquí y por allá. No te he visto deambular entre las nubes ni saltar sobre el recodo de la Luna, mis pensamientos no han sido por ti socorridos, ni mucho menos por nadie asistidos. No he sentido ese extraño palmar de tus manos sobre mi espalda, aún en la distancia, ni esa caricia que me invitaba a sentir junto a ti el alba.
Y mientras tanto se aproxima el mañana, derrocando al ayer que hoy es nada, y que me deja con mi pobre empirismo sobre el borde más cercano al vampirísmo.

marzo 07, 2010

Silencio

...Silencio por doquier,
el mundo entre tinieblas,
el cigarrillo matándome,
carencia en el secretér.
La Luna amarilla,
la noche más negra,
intermitencia en la bombilla,
las manos entumecidas.
Y seca la razón,
seca la mente,
seco el corazón,
y vuelve el silencio...

marzo 03, 2010

Blasfemia #4

Esta Luna encantadora,
Esta noche embriagadora,
Y esta jornada agotadora.
Esta noche y su extraña luz
taciturna, apenas menguante.
Y yo un tanto cobarde
como el cristo en su cruz
flagelado y atónito
sólo que yo alcohólico,
clavado en mis prosas
con espinas de rosas.
Por que cristo en el plano mortal
al igual que tantos fue amoral,
concupisciente, lascivo,
displicente y copulativo.
A mí que no me vengan con pavadas
de asuntos celestiales
si la vida, siempre desencajada
se trató solo de asuntos terrenales.
¿Qué al infierno me iré?
Eso por demás lo sé,
junto con no se cuantos
ni a caso se si será grato.
Y aunque se unirán unos cuantos
al ver el camino trazado,
al notar el sendero atiborrado
de almas distintas y paganas
aunque al cabo sean arcanas.
Venga pues, la austeridad espiritual,
que vengan las ganas de celebrar,
la carencia divina
y está carga de nicotina,
el bendito estupor
causado por la botella de Ron,
por los días malgastados
en esté cuadernillo entintado
y por los demonios nacarados...
Dedicado a Cyborg Kif, que con su última entrada,
me ha puesto sin quererlo en mi lugar...

febrero 28, 2010

De la Caña y sus Efectos

Me empecino en mis ideas, aunque bien lo sé no son propiamente mías, sino de alguien más que ya cruzó el sendero en el que yo voy a la mitad. Esa idea de entre mis brazos tomarte, entre mis labios secarte, entre mis latidos asfixiarte. Ó tal vez sea, que muy en el fondo quiera más. Pero soy una bestia, altiva y egoísta, que no enmienda en los contra que a ti te provocan, que no repara en tu necesidad de despreciada deidad. Bien dicen que "D"ios hizo al hombre, a su imagen y semejanza, pero al gato, y más a uno pardo, con debilidad por el Ron y el tabaco, ¿Quién demonios lo hizo? ¿A caso ha sido fúnebre broma de una divinidad que por el mismo tiempo ha caído?
Y me empecino en buscar entre tus ropas los pechos, en encontrar el paralelismo entre tus caderas y tus hombros, siempre verte formada en un cuerpo de Mujer, que muere y renace en un santiamén. "Seguramente una filia", dirían los "Freudianos", una más de tantas y nada más. Y no es el caso. El caso, es que algo entre mis piernas te reclama y algo en el fondo de mi cabeza también, como vicio innato, como locura, como oscuro frenesí balanceado sin saber a ciencia cierta si es grato.
¡Vaya embrollo en el que me he metido! Si necesitarte a ti es inhumano ó si es al cabo un asunto más, de esos coloquialmente llamados mundanos.
Me queda claro, que no es más que egolatría. El hablar del "Yo", no es más que simple y vana carestía. Y sin embargo me defiendo alegando que los demonios han logrado una insuperable anarquía, una rotunda rebelión. Confusión en las ideas, confusión en lo que que del vivir apenas tengo noción. Debe ser esta botella, de tono dorada, de Ron...

febrero 27, 2010

Bienvenida

Y cumpliendo su promesa, volvió, así de pronto con la misma mirada y con los mismos harapos. Vino con sus uñas ennegrecidas, con los cabellos revueltos tan largos y también negros.
Era la misma, de vientre marchito y pechos palpitantes, la que poco a poco con su cantar acallaba las voces guturales, la que me vertía el vaso a media noche para mostrarme el fondo, la que entretenía mi pensar y entre el correr del reloj acrecentaba mi pesar.
Lo prometió una tarde de otoño, con ademanes enérgicos y lanzando contra mis huesos injurias y ese mirar despectivo. Sus ojos más radiantes que nunca, sus pasos rectos, firmes, su cadera haciendo pequeños círculos tras de sí, en completa y armoniosa cadencia.
Trae consigo el olor a maderas que siempre ha estado conmigo, en los labios el fino tabaco, sus ganas más temibles puestas sobre mí. Los labios entreabiertos, las pestañas oscuras y rizadas, los dedos largos, con el aire jugueteando. El sexo malgastado, los pies desparpajados, tierra en las rodillas. Aunque sus labios tan dulces, aunque sus labios...
Me ha mirado, tal cual como mis ojos sobre ella se han posado. Ha vuelto aquí, al viejo tejado, a las sombras y al polvo, al mendigo sin bocado, al principio, al venturoso vientre, a donde juro regresar alguna vez sabiendo, que nunca sería para siempre.

febrero 23, 2010

Nada (Fragmento #2)

Busco entre el cajón del escritorio, en los compartimentos raquíticos de mi billetera, en los bolsillos delanteros del pantalón que llevo encima, en el vacío gradual y cada vez más evidente dentro de mi cigarrera, en el aire nocturno, en las estrellas por el firmamento borradas... y no encuentro nada.
Busco tras los helechos que tanto cuidaba la abuela, bajo la luz de una mirada que me parece totalmente ajena, en las ventanas que ya no se empañan, en el aroma de la tierra mojada, en la sombra uniforme que ayer me prodigaban las jacarandas, entre una pasión por el tiempo apagada, entre la noche y la madrugada... y no, no encuentro más nada.

febrero 19, 2010

Ensueño (Fragmento #7)

Lo sorprendí agazapado detrás de un verso que despuntó súbitamente, para convertirse en una triste prosa; justo en la media noche, alejado de la jauría y vuelto en su más radiante locura.
Sobre las hojas de la hiedra, un tenue rocío...Calosfrío.
Voraces minutos con sus afilados incisivos carcomiendo el sonido, dejando ver a medias, el esqueleto del vacío que se entreteje en el silencio.
La oscuridad apresurada y a tientas tratando con ciego fervor de invocar al alba, y los incorruptibles relojes sin tintinear sus campanas.
El ave nocturna graznó un himno, en matices rapsódicos, sus ojos encontraron los míos. Una sonrisa sin destello brotó para mostrarme sus adentros...
Fuegos fatuos, el misticismo de una copa de vino llevada a los labios, una nueva soledad de manos frías, colgada del brazo...