diciembre 13, 2009

De mis Días ( y mis Noches)

Reza una canción a lo lejos, una triste y desgarbada misión, épica e imposible; un extraño vals sin un cuerpo que descifrar, pero con un alma, densa y obstinada en demasía. Y suena y resuena en sus adentros, cargado de espasmos y dolores, de achaques, de letras insanas en perspectivas ocre. Otra noche sin Luna desarrolla la catarsis, la búsqueda de una gratificación que resulte algo más que fálica; una caricia surgida desde los confines más deshabitados y asexuales; un busto de una mujer cualquiera que no me incite a la lascivia, ni a mayores escozores. Pero soy hombre, y desde chico la vida me ha inculcado ese sentido amoral, que termina por resultarme diáfano. Además de ser un simple mortal, al cual el vicio y sus propias pasiones, han embaucado y pronto enajenado. También mis sueños, estúpidos y profanos están ahí, con tacones altos de una mujer, que a veces conozco y de pronto desconozco, en medio de un par de suspiros, por su propia naturaleza, desmembrados.
¡Cuan estúpida me parece la objetividad ahora que yazco inmerso en esta dulce ebriedad!
El reloj, siempre adversario no me hostiga con su "tic-tac", ni este cielo urbano que tan periódicamente ha de carecer de estrellas me incita a rabiar. El navío se encuentra en calma, entre un oleaje manso, que lo lleva a ninguna parte; ya sea a las cumbres borrascosas ó a los inciertos valles, ¿qué importa?. Los lobos aullan esperando por costumbre el alba, esas luces imantadas de esperanza, aunque ellos jamás esperan nada, mientras yo los escucho haciendo gala de mi templada idiotez, de mi incomprensible desierto en el que las letras son mi Harem, donde el dolor producido por las llagas, me produce placer...

diciembre 12, 2009

Fragmento Autobiográfico #3

A veces me empecino
en hablar en tono gris,
en negar la vida (ésta)
como fatídico desliz,
en mirar la sonrisa
en lontananza,
sin someterla antes
a la verdad y su balanza.
Soy un viejo
con cara de niño,
un tunante de la noche,
merodeador, un pillo;
un autocondenado
a la hoguera incivil,
a la guillotina
(que más da),
por hacerme feliz.
Frecuentemente me encapsulo,
quemando en mis labios tabaco
después del tedio, ya sin disfraz
y una vez terminado el trabajo;
ese trabajo que me da,
para al menos sobrevivir
(no de éste, el nocturno,
que me lleva a malvivir).
¿Será que me he acostumbrado
a sortear la mierda en cada paso?
Me consuela pues, la labor del escribano
que narra, y dice y siente
que de su frente, lima lo saliente.
El elixir también, de caña por ser cubano.
¡Menudo borracho, entonces soy,
que a donde quiera que voy
ha de acompañarme un trago de Ron!
Del amor yo no hablo, sin más;
por que él habla solo
y su lenguaje desconozco.
¿Será que no lo entiendo
por no beber aguarrás?
El amor es un sadismo,
una crueldad refinada;
lo más cercano al abismo,
aquella gloria maquillada.
¿Será que el vicio, ha malogrado mi entender
y mi salud, mis propias ganas maniatado,
desde el mismo, absurdo ser?
No lo he de saber,
y mucho menos
(como ahora)
después de beber...

diciembre 10, 2009

Cierta Necesidad (gatopardeces y nada más)

Necesito definitivamente, un buen comienzo (lo dicen los grandes autores). ¿Cuál será? ¿De qué hablará? Sí, un comienzo y algún escenario propicio para que así, irremediablemente las ideas copulen... Aquí aún es otoño, aunque ni siquiera árboles existan en la ciudad, para mirar al menos sus ramas desnudas y así poderme inspirar. Pero pronto, también, llegará el invierno con sus copos de blanca nieve y su olor a soledad. No, definitivamente no. Ese espectáculo no llega hasta estas latitudes (hablo de la nieve, por supuesto. Aquello otro es cosa común). ¿Con qué estrenar este bolígrafo de dudosos orígenes y de perfectas, para mi dedos al cabo, dimensiones?
Necesito una Musa, tan solo una. ¡Sí, eso debe ser! Que se siente a mi lado y que dicte entera la próxima página, ya sea un verso ó en su defecto un cuento. Una Musa vestida de tul, que cambie de algún modo la luz que me brinda ahora el ordenador, por la de sus ojos enardecidos, ya sea por la dicha ó por el dolor. No, las Musas, la Musa, no vendrá, lo ha sabido ya. Zeus, o quizá algún informante, la habrán puesto al tanto de mis noches cargadas de alcohol, de mi tórrido romance con el Ron. En el fondo, cambiar este vicio, jamás ha sido mi intención.
Necesito un personaje, que algo diga y que al menos hable; de lenguaje lépero, altisonante y que a mi ser, no le sea del todo distante... ¡Demonios, empiezo ya a pensar en rima, en patético verso!
Necesitaré entonces, una situación que me sea del todo ajena, pero que puede narrarla directamente desde mis ojos; una situación vulgar y un tanto cruda, ferviente, llena de inmoralidad. Algo a la vez vano, aunque importante; algo que suene a innovador aunque lo haya leído en otra parte.
Tal vez necesite otro trago, no importa que con la Musa no comulgue, un cigarrillo quemando en mis labios, y el atávico anclaje que hace que mis ideas, no tan rápido se fuguen.
Hoy, necesito algo que decir, y que al fin y al cabo, no diga nada.

diciembre 07, 2009

La Hoguera (Inspirado en Javier Krahe)

Aquella verdad, la conocí en tus ojos, en tus negras pupilas abordadas por el miedo y que no hacían sino, proyectar mi propia imagen en ellas.
Con las manos atadas a un viejo y tosco madero reías, sin perder a caso una pica de aquella, extraña dignidad. Y ahí te hallabas, sumisa, pensando al cabo en aquel Dios que siempre negaste y en los sueños que por la misma vida, jamás alcanzaste. Y te reías de ti, de tu figura enfrascada entre lo gitano, lo místico y lo inevitablemente pagano; del opaco espejo que mis ojos te prodigaban.
"Mira tus manos, de garras pulcras y afiladas, ya por la presión de la soga vilmente amoratadas"
"Mira tus labios resecos, esperando ese elixir divino y que algunos llaman vino negro; que sólo los errados bebemos"
Un pueblo enardecido grita injurias, levanta el puño y mostrando esa tan característica impiedad, termina por encender sus antorchas. ¿Qué razón, habrán de darle a los leños secos, que bajo tus pies descansan? ¿Qué culpa habrá de tener Madre Natura, de crear mujeres, para el ojo incivil del hombre, impuras?
Un rosario de cuentas perladas, se divisa en la mano retorcida de una pobre viejecilla, que busca y rebusca el orden mismo de una oración monoteísta, mientras el vocerío, excitado, a la muchedumbre enardece.
¿Cómo salvarte, mujer de blancas alas, si no haces más que esconder el destello divino de tu aureola, debajo de tu vientre?
Y el olor del petróleo se regó, y de las antorchas la luz escapó...
La luz, convertida de pronto, en lenguas lascivas de fuego te extinguió, aunque nunca en esencia, la verdad.

noviembre 28, 2009

Tengo una Idea

Tengo una palabra atorada
no se donde,
si en los dedos
ó en los sesos.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...
Tengo unas ganas
"encabronadas" de salir,
de perder el ínfimo estilo
y de vivir sin morir.
Tengo un mensaje
que espera ser leído,
y que se aleja en su botella,
anticuado y carcomido.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...
Tengo una rima en el alma,
que no sale por no encontrar la calma.
Tengo mis días que llevo a rastras,
mis noches desiertas y hurañas,
mis vicios, mis demonios
y algunas prematuras canas.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...
Tengo un sonido
atravesado en los oídos,
que zumba
y huele a podrido.
Tengo una calamidad
que me azota,
las manos frías
y la moral rota.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...
Tengo la Luna
que nunca fue mía,
y esta creciente
y vil carestía.
Tengo este infierno
de completas patrañas,
que termina
por fundirse en mis entrañas.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...
Tengo la sombra de un árbol
que ha sido cortado,
las ilusiones que palpitan
de un descerebrado.
Tengo tatuado en
la frente el "deber",
y una vida a prisa
en contra de perecer.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...
Tengo un reptil
que no come insectos,
y (bien habría de decirlo)
un par de cuentos infectos.
Tengo una extraña manía
por percibir,
y estas ganas rotundas
de ti.
Tengo una idea sujeta
a malos pensamientos...

noviembre 24, 2009

Fragmento Autobiográfico #2

...Me he adentrado en la humareda, en el aroma a tabaco y en esa, su flor que se quema. Me he paseado del brazo del brazo de una mujer carente de rostro y de nombre, para sentir el "Yo", como un personal pronombre. He catado por completo barricas de ron, por importarme poco su volumen de alcohol. He construido castillos de arena sobre las nubes y me he sentado, a esperar que el viento las derrumbe. Me he topado algunas veces de frente con la soledad, y a veces río al entender mi propia maldad; me enfrascado en ese antiguo lío de la moral y de pronto me ha dado un dolor abdominal. Me he encontrado en el camino al pagano que de la hoguera huye, y he descubierto que en la ebriedad, el mundo de verdad, fluye. He visto mi alma acampar, en el cráter más oscuro de la Luna; la he visto en dromedarios cabalgar atravesando desmedidas dunas. He visto algunas pupilas que se detienen a mirarme, con sus cohibidas manos que no intentan tocarme. En cambio, he sentido el dedo largo y frío de la Muerte sobre mis labios, he sentido la furia de la metralla, y su vuelo raudo. He sentido, también, éste mío vivir, como un absurdo laudo...

noviembre 21, 2009

Hoy (Fragemnto # ¿?)

Hoy no me importan las rimas consonantes, la métrica, la debida acentuacíon ni la estructuración gradual por ideas. Hoy no me importan, en general, los puntos suspensivos, el tan demeritado punto y coma ni la dieresis que nunca se usa. Tampoco ha de importarme el ir y venir de las musas, el agetreo constante de los pensamientos en mi cabeza, ni las copas que hasta ahora, bien llevo encima. Hoy no me importa que todos duerman, ni que el mundo del todo me abandone, que los demonios se pasean a sus anchas por mi alcoba. Hoy el constante ruido de esta ciudad infernal, me arrulla, me lleva en sus brazos y me coloca directamente en el cesto del mal. No me importan ya los parrafos, ni si el lector es llevado de la mano; no me importa esta basura que sale de mis entrañas y se plasma por medios electrónicos. Hoy no revisaré la corrección ortográfica, ni volveré a leer estas líneas que no valen nada. No pienso justificar, centrar o alinear a diestra o siniestra este texto. Hoy este vomito, lo presento tal cual, como sale de mis entrañas...

noviembre 16, 2009

Ensueño (Fragmento #4)

...Y te detienes a pensar, si aquella fantasía fue realidad, si el sol en verdad terminó por dorar tu piel y si la Luna en tus nocturnas huidas, a tu pecho fue fiel. Piensas en los besos con sabor a sal, en ese abrazo oral que parece ahuyentar al mal y que a veces también, expulsa esa noción que se tiene del bien y la convierte en ese pecado que sabe a miel.
Te detienes y sin poder domarla, tu respiración con invidentes ojos, se avecina a la desilusión. Ese telón de humedad es cerrado, cual fino puño en tu boca encajado.
La brisa llega fresca desde alguna hondonada, tus mejillas se recobran al fin atemperadas para sí, alguna oración recién creada mascullan desde los altos cielos y das pie, a que las pasiones huyan.
Tus pies se han puesto en marcha, sin darte demasiada cuenta; te llevan ya a cerrar tras de ti la puerta. Tus ojos cansados me miran, extraños, mientras tus sueños expiran...

noviembre 04, 2009

Sobre el Camino (y la Desolación)

Hoy camina por la vereda que ayer fue lozanía, por los verdes fértiles desperdigados por los suelos, aún eternos. Hoy sale a respirar el aire extinto, la nebulosa espesa y gris que se anida en sus pulmones. El rayo de sol no hace más que cegar su destino, los arboles no parecen ya aferrarse a la tierra, las miradas infantes le interrogan al pasar, cruelmente.
Duele vivir y también duele morir. Duele un día despertar y saberse vivo, duele (y a veces más), despertar del todo muerto, seco, agusanado y podrido sin nunca, quizás, haber vivido unos minutos.
Camina, pues, ya sin pies, autómata programado en desvarío; los ojos cerrados (ciegos, ¿ya para qué abrirlos?). La basura, la hojarasca debajo de él, la mugre que se impregna a su paso, en perfecta ironía, y que le brinda una barroca reverencia, con cirios encendidos y la humareda de millares de anafres e inciensos consumidos. Maquillaje de alquitrán mascarada terrible, concebida para él.
De pronto una mujer le intercepta, le toma del brazo. Su lengua moja levemente sus labios sin carmín, y con su beso, logra acallar la letanía de su pensamiento, el vocerío surgido de sus adentros. El sonido de una xilofónica lágrima, que salta hacia ellos. Caricias dulces y efímeras su mano le prodiga, le dice al oído (divino susurro): “Sonríe”, y entre la bruma recién creada, desaparece, sus pies ligeros emiten un suave eco, ya en lontananza.
Entonces él respira hondo (ya sin ella), e intenta llenarse de algún “no se qué” que le aligere el equipaje, afloja el estrangulador nudo de la corbata y en línea recta, sigue el boceto que ha de recorrer como único camino. Mete la diestra mano al bolsillo interno de su chaqueta, y agenda una cita, como siempre a solas y se dice “una más”, mientras sus manos ya no están, se han ido, al lugar menos pensado quizás, en busca de un pecho anhelante que acariciar.
Sin manos ya, ni pies, su pensamiento al fin reina, como único tormento en sus oídos y resuenan los planes fallidos, el futuro frustrado que hubiera sido mejor como siempre lo había sido, incierto. Su lengua, articulándose en extraños movimientos, ya no conoce las palabras, los sonidos; emite a caso, guturales (y animales) ruidos. Ruidos obscenos, aunque sin llegar a ser lascivos.
Por fin, llega al final del camino, que sin embargo es el principio del mismo. Sobre la cama se tira y arroja las maletas del vicio…

noviembre 02, 2009

A la Insumisa Infiel (Versos sin Sentido II)

Acuérdate de mí,
silueta encantadora
que mis manos no son
nada ya, en la aurora.
Acuérdate de mí
y lo que soy,
lo que a cuestas llevo
y dónde estoy.
Acuérdate de mí,
eterna seductora,
de éste olor a papel,
e la tinta desgarradora.
Acuérdate de mí,
posa aquí tu mirada
de vez en vez,
de parranda en parranda.
Acuérdate de mí,
tus invisibles alas
atiza mis fuegos,
de llamas ralas.
Acuérdate de mí,
en tu reino oscuro,
de penumbras
y olor a sulfuro.
Acuérdate de mí,
con guitarra
y con tahalí.
Solo y a solas,
acuérdate de mí.

octubre 28, 2009

Reflejos VII

Te veo ahí, cual figura emancipada de los Dioses, de los demonios precoces, de cola enjuta y rizada. Tus ojos no brillan ni buscan consuelo, tu pecho ante la aurora palpita y tus manos inquietas, a tientas buscan algo en el suelo. Buscas, quizás, eso que nunca encontraste, eso que nunca tocaste, el aire que desde el sur, celoso sopla los bríos que no llegan y tus cándidos suspiros, no se acoplan. Sigo mirando, tus tintes descoloridos, tus ademanes vacíos, tu aura que oscila, que de pronto ha perdido la vida. ¿Te gusta a caso, la vida? Tus garras se aferran, demasiado a la muerte. ¿Será que ella, de alguna manera te viene bien? Las sombras y el misticismo de no saber el significado, real y absoluto del ser, y la influencia Lunar, también; ¿Lo pagano, lo profano, aquello que tiempo atrás en la hoguera debió de arder? ¿Dime, quién eres y de dónde vienes? ¿Por qué me llevas del Edén a los sinsabores? ¿Quién, hacia mí te ha mandado? ¿Qué misión te han encomendado? Pero sigues ahí, con el alma a medio mutilar y con la melancolía hasta los huesos, escuchando el eco propio de mi voz, con la ironía de tu risa leve, a la espera de que caiga sobre ti (sobre mí), el brillo de la hoz...

octubre 24, 2009

Ensueño (Fragmento #3)

...Y así, durante largas y tediosas vidas, permaneció allí, sentado sobre la arena; con las piernas cruzadas, frente al mar sin atreverse a entrar en él, y someterlo a brazadas. Horas enteras, con sus indómitos minutos cumplidos esperando un destello, una luz; esa sonrisa que de las aguas emergiera y ante la Luna, con la copa en lo alto levantada, dijera al menos: ¡Salud!
Los interminables segundos, precedidos por otros de la misma especie y más voraces, al final de cuentas le dieron la razón. Aquella Luna se escondía, sin brillo y sin corazón, las olas nunca tuvieron vida y la espuma marina, nunca jamás, a sus pies llegó...

octubre 18, 2009

Fragmento Autobiográfico #1

Confieso, sin tapujos, ser un soñador, un constante vagabundo de la razón, de las noches más oscuras y un gustoso, bebedor de ron. Soy un grumete embarcado en un extraño navio, sin alguna esperanza de cambio, un corazón ascético, en un cuerpo en la misma proporción, esquelético. También soy, lo que nunca he sido y he estado, en donde jamás estoy. Un hereje, un pagano consagrado, alérgico invariablemente a cualquier forma de Dios. Soy una nube gris sin dirección, que al medio día acompaña al radiante sol. Un cavernícola que aún no emerge de las cavernas y que otrora no mentía, por que la mentira aún no la merecía; un caminante sin manos ni pies, por que, al fin y al cabo, no los necesitaría. Soy un majadero, un vil, un bueno para nada y un malo para todo, siquiera al menos para escribir; ni mucho menos para ser del todo feliz...

octubre 16, 2009

Algunas Noches (Como ésta, bien podría ser)

Algunas noches me revuelvo, y dando tumbos, se agudiza la mente. Algunas noches, cabe decir, las sombras no vuelan espectralmente sobre los muebles y las carcomidas paredes; el humo del cigarrillo no se eleva y permanece, en extraño y libidinoso trance, creando deliciosas figurillas en el aire. Algunas noches, cuando el reloj, marca rigurosamente las tres, me sorprendo inevitablemente al revés, tomando un trago de ron por aquello del estrés. Algunas noches, también, voy y vengo, extasiado y virulento, con mis letras desgarradas y el corazón macilento, con mis oídos que son sordos, y yo más no intervengo...

octubre 11, 2009

Asamblea

Convoco pues, a asamblea, general y extraordinaria, con luces bajas y la humareda que se forma en mis entrañas. Invitados están, todos aquellos que se hagan llamar "mis demonios", la luna en fase cualquiera, los arpegios de Silvio y el tejado en toda su entereza. Espero que asistan, tambien, las letras melancólicas, los cuadros olvidados en la pared y las notas menores que nunca canté; las flores "Baudelairianas" y la filosofía pitagórica, a su vez. Convoco pues, a todos ellos, a levantar la mano y a entonar un canto, a regresar al origen del desencanto, y a mirar con buenos ojos la ebriedad del gatopardo. Todos invitados, aquí, frente al ordenador, con cigarrillo encendido y con la frente en alto, escucho al maestro Aute, mientras espero que lleguen, los que antes, fueron convidados.

octubre 08, 2009

Presente

Pareciera, que estas lluvias tan fuera de temporada, por estas latitudes crueles y llenas de hampones, me vienen ahora bien. Pareciera, también, que el aire que pega con más fuerza que nunca, solo viene a despejar mi mente, a izar las antiguas banderas y recobrar la entereza. Estas lluvias, me vienen bien; apagan esos terribles candores.
Aunque a fin de cuentas ¿qué más da? Estoy ya demasiado acostumbrado a la propia vulnerabilidad del espíritu, a navegar con rumbo a ninguna parte, y a sacar de lo adverso, un nuevo demonio que dominar, una nueva prosa que publicar. No debo entonces, hacer mucho caso. Las lluvias, ahí estan, el viento es fresco, y este gato aún no está muerto...